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MAS (CR)
En las recientes elecciones presidenciales realizadas en Costa Rica, se impuso Laura Chinchilla, candidata oficialista, respaldada por el actual presidente Oscar Arias. Presentamos a continuación el balance electoral elaborado por el MAS (Movimiento al Socialismo, sección de la LIT-CI en ese país) y publicada en su periódico Socialismo Hoy.
La resistencia en las calles y en las comunidades no ha sido derrotada: Crucitas, Sardinal, los muelles de Limón y todos los ataques que hará el gobierno de Laura Chinchilla y los Arias, enfrentarán una fuerte oposición popular.
Festival antidemocrático
Cada cuatro años, luego de cerrar las urnas, las televisoras presentan las imágenes del parque central de San José, donde los seguidores de varios partidos agitan sus banderas. Ya resulta aburrido escuchar a Pilar Cisneros[1] decir que se siente orgullosa de ser costarricense, que Costa Rica tiene una democracia madura y que, según ella, somos un ejemplo para el mundo.
Lo que se niegan a decir es que este régimen se vuelve más antidemocrático, donde ahora las casas encuestadoras elaboran sus consultas cuyos resultados responden a aquellos quienes los financian. Gracias al resultado de las encuestas, los bancos otorgan financiamiento a las campañas de los candidatos que obtengan mayor intención de voto. Al resto de partidos no les compran bonos, como sí lo hicieron con el PAC, ML y Liberación[2]. Es decir, la deuda política solo le sirve a los que salen en las encuestas, y no a los que cumplen los injustos requisitos para participar.
Otro elemento que demuestra lo antidemocrático del régimen es que desde 1949 la asamblea legislativa tiene la misma cantidad de diputados. Esto es algo ridículo, ya que cada vez el voto para elegir a los diputados vale menos y partidos como el Frente Amplio, que pasan de 17 mil votos en el 2006 a casi 65 mil, siguen teniendo la misma representación en la asamblea. Esto solo le favorece a los partidos que son financiados por la oligarquía.
A esto debemos sumarle que los requisitos para inscribir a los partidos a nivel nacional están hechos para evitar la participación de las distintas fuerzas políticas que existen en el país. Por ejemplo, está prohibido que el sector sindical tenga una participación política, mientras vimos al PAC celebrar el hecho de tener en su papeleta presidencial a una representante de las cámaras empresariales.
Uno de los primeros elementos de balance que tiene que valorar la izquierda es la necesidad levantar la lucha, contra el TSE (Tribunal Superior Electoral) y todas las podridas instituciones, por la verdadera democratización de los procesos electorales, ya que mientras a las organizaciones de trabajadores se les impida participar, mientras la televisión y la deuda política sean solo para los partidos de la oligarquía, las elecciones seguirán siendo un fraude.
¿Qué era lo que estaba en juego en esta elección?
Para poder hacer un balance congruente sobre estas elecciones, es muy importante primero definir qué era lo que se estaba disputando, quiénes los estaban disputando, y desde ese marco cuál debió ser el papel de la izquierda. Finalmente y después de tener claros estos aspectos debemos analizar el papel que jugó verdaderamente la izquierda.
Primero queremos distanciarnos de manera muy tajante de los sectores que sostenían que en esta elección estaba en juego la democracia costarricense, o que de perder el PAC lo que se iba a consolidar era una dictadura. También se escuchó, principalmente en el momento de la coalición de hecho, que lo que estaba en juego era Costa Rica y por lo tanto, todos debíamos apoyar al PAC; los que no lo hacíamos éramos antipatriotas, personas que no nos importaba el futuro del país.
Desde el MAS queremos dialogar con todo el activismo honesto sobre lo peligroso que es caer en esta forma apocalíptica de ver cada proceso electoral, ya que no solo se le claudica a los sectores que nos han metido en estas derrotas desde la reelección de Óscar Arias, pasando por el referéndum y la agenda de implementación, hasta llegar a este triunfo de la derecha, sino que tampoco nos permite acumular fuerzas en el marco de la lucha por el socialismo. Nos parece criminal que luego de que el país pasó por una coyuntura de siete años de fuerte resistencia al imperialismo, propinándole derrotas como en el caso de las petroleras, la ILEA y principalmente el Combo en el año 2000[3], hoy no exista un sólido partido de izquierda en Costa Rica que sea abiertamente clasista, que no asuma la batalla por recuperar los derechos políticos de los trabajadores del sector privado y que sin ningún temor plantee la lucha por el Socialismo.
Para nosotros en esta elección estaba en juego, en primer lugar, la dirección del gobierno por tres sectores de la burguesía costarricense que lo disputaron con mucha tranquilidad, luego de que lograron ahogar el proceso de movilización que venía desarrollándose en el marco de la lucha contra el TLC. El PAC demostró durante todos estos años que su prioridad no era acabar con el acuerdo comercial, sino desviar el proceso de lucha que se venía desarrollando e intentar recomponer la confianza en las instituciones como el TSE, la Sala IV, y la Asamblea Legislativa. Estas instituciones venían siendo cuestionadas e incluso se organizaron movilizaciones de miles de costarricenses en su contra por su nefasto papel en pro del TLC. No se puede entender la derrota de esta lucha si no se tiene claro el papel desmovilizador que jugaron Ottón Solís y el PAC cuando llamaron a reconocer el fraude en su contra en el 2006, cuando insistieron que el tratado debía resolverse en las urnas y no en las calles, pese a que el combo sí lo habíamos derrotado por esa vía, y cuando llamaron a reconocer el referéndum y a aceptar la agenda de implementación.
Por eso, esta elección solo definía a quién le tocaba administrar el país luego de que ya se había derrotado la lucha contra el TLC. El PAC, al colocar a Mónica Segnini como vicepresidenta, demostró que su mayor interés era mostrarse confiable ante la oligarquía, y solo había coqueteado con los sectores populares para evitar la lucha en las calles.
Para la izquierda lo que estaba en juego era la posibilidad de utilizar el proceso electoral para hacer denuncia de lo antidemocrático que es el régimen, para acumular fuerzas en el marco de las peleas que vienen, y principalmente para fortalecer un polo clasista y socialista que sostuviera que el país debe ser gobernado por la clase trabajadora y los sectores oprimidos. Pero, por ser furgón de cola del PAC, el proceso fue muy poco provechoso para el conjunto de la izquierda.
La derecha conservadora es la gran vencedora
Para nadie es un secreto que la victoria del Arismo se dio de manera contundente, ya que estuvo por encima de lo alcanzado por el mismo Arias en el 2006, con todo y fraude. Pero no es solo por la victoria de Laura Chinchilla que el conservadurismo tiene una gran victoria; en la Asamblea Legislativa crecen las bancadas más oscurantistas como la de los fundamentalistas evangélicos y el Movimiento Libertario. Además, el debate en medio de la campaña estuvo marcado por las promesas de mayor represión, persecución a los derechos de las mujeres y la población GLBT.
De esta forma lo único que se puede esperar del nuevo gobierno es una fuerte ofensiva desde la derecha para perseguir a los inmigrantes, para aumentar la homofobia y principalmente para atacar las condiciones de vida de los y las trabajadoras y los recursos naturales, con el fin de satisfacer los intereses de las trasnacionales y los oligarcas. Estos fueron a todas luces los que financiaron a Laura, al Libertario y no olvidemos que Segnini, la vicepresidenta del PAC, tuvo que conseguir dinero también entre sus amiguitos de CADEXCO (Cámara de Exportadores de Costa Rica).
Esto significa que la concesión de los muelles de Limón, la mina en Crucitas, el acueducto de Sardinal y los desalojos en la zona sur para imponer el aeropuerto, son las principales tareas de Laura Chinchilla, y no nos debe extrañar que en los próximos días se desate la primera acción en este sentido.
Pero también es importante denunciar que este triunfo no lo montaron únicamente con la televisión y las encuestas, sino que utilizaron de manera brutal el clientelismo político desde el aparato de gobierno, donde los miles de profesores sin trabajo fueron chantajeados por el gobierno de los Arias; igual sucedió con las familias pobres que requieren de bonos de la vivienda o de una beca para enviar sus hijos a estudiar. Esta también fue una de sus principales armas y es por eso que, desde la izquierda, debemos ser implacables en denunciar y enfrentar.
Fracaso rotundo del PAC y la Coalición Patriótica
Pero si Laura y Otto Guevara, junto con toda la oligarquía que los financió, son los ganadores, ¿quienes son los perdedores? Es el PAC, Ottón Solís, Rolando Araya, Walter Muños, y todos que de manera suicida les vienen apostando desde que empezó la lucha contra el TLC; son aquellos que han abogado por una salida dentro de esta podrida institucionalidad, los que tienen años de recitar que debemos tener mayoría parlamentaria y que no debemos ir a la calle porque así vamos a asustar a los ticos, porque los ticos somos pacíficos; son los que en el referéndum usaban camisas con el lema ni resentido social ni comunista. Los verdaderos perdedores son todos los que le aplaudieron a Ottón Solís cuando dijo que no quería ni corruptos ni comunistas en el PAC.
El 7 de febrero salió derrotado el patriotismo abstracto y servil, que le teme a la organización popular y a la movilización. ¿Cuál es el balance de la coalición de hecho? El famoso pacto de honor resultó un rotundo fracaso no el 7 de febrero, sino desde que en el 2006, el PAC se dejó hacer un fraude y llamó a respetar la decisión del TSE; fracasó cuando la Sala IV avaló el TLC como constitucional y Ottón y Eugenio Trejos dijeron que había que respetar esa decisión; fracasó cuando en un referéndum amañado se aprueba el TLC y no hubo capacidad de respuesta ante la agenda de implementación.
Cada una de estas derrotas tiene un hilo conductor y es la idea de evitar que se desarrollen los métodos naturales de la clase trabajadores, como la huelga, los bloqueos y las marchas y preferir como estrategia el terreno electoral, espacio favorito de la oligarquía. Desde la victoria en el Combo del ICE, el movimiento popular se han dejado dirigir por los sectores burgueses como Ottón Solís y Rolando Araya. ¿Cuál es el balance? Únicamente que Arias y el imperialismo han ganado.
En esta elección, los grandes perdedores son los que no creen que los sectores populares, de manera independiente de los burgueses progresivos, puedan derrotar al imperialismo, pese a que la resistencia de los pobladores de Sardinal no ha sido derrotada, ni tampoco se ha podido instalar la Mina en Crucitas o los puertos del Caribe no están todavía en manos de una transnacional. Estas luchas no se van a decidir en la Asamblea Legislativa ni en la Sala IV: su suerte va a depender de la propia fuerza de los sindicatos y las comunidades para generar movilización, así como de toda la solidaridad militante que se genere entre el activismo que aún no se siente derrotado.
El Frente Amplio reafirma su parlamentarismo
Desde el MAS llamamos a un voto crítico por el Frente Amplio en las tres papeletas (pese que tenemos profundas diferencias con el rumbo que lleva esta organización) porque mantenía independencia de las cámaras empresariales, y eso para nosotros es un elemento central en la reconstrucción de la izquierda costarricense.
Nos parece que esa política fue acertada ya que, por un lado, se pudo enfrentar la presión de la coalición pero sin dejar de debatir con la abrumadora mayoría de los activistas del NO que fueron a votar en estas elecciones, además del hecho de que no dejamos de hacer las críticas centrales a la dirección del Frente Amplio.
Sin embargo nos parece que el Frente Amplio deja mucho que desear en estas elecciones. No lo decimos por el hecho de que solo pudiera elegir un diputado; esto más bien representa algo positivo, ya que la votación que este partido obtuvo para diputados fue muy buena: lograron pasar de 17 mil votos en el 2006, a 65 mil en el 2010. Esto demuestra que electoralmente son un partido que ha logrado crecer, y que no tiene una mayor bancada parlamentaria porque el sistema electoral es muy antidemocrático.
El problema principal del Frente Amplio es que en los hechos no hizo una campaña presidencial, sino que se concentró solo en buscar las sillas parlamentarias. Pese a que no aceptó el ingreso a la coalición de hecho, su estrategia nunca fue la de disputar una franja política contra los candidatos presidenciales de la burguesía, sino venderse como una oposición parlamentaria. En otras palabras, ante la pregunta ¿quien debe gobernar el País? el Frente Amplio solo respondía que ellos únicamente aspiraban a ser diputados. Para mucha gente esto puede no tener la menor importancia, porque como el Frente Amplio no tenía posibilidades de ganar la presidencia lo más sensato era dedicarse a pedir el quiebre de los votos. Pero al solicitar el quiebre, como lo hicieron en las últimas semanas, estaban claudicando en los hechos a votar por el PAC, por Otto Guevara o incluso por Laura Chinchilla.
La izquierda que desde el MAS queremos construir es aquella cuya función central sea el combate, en todos los terrenos, a las opciones políticas de los patronos. Esta izquierda debe tener como estrategia el recuperar la conciencia de clase de los trabajadores y las trabajadoras; de esta manera, ir a la disputa de la candidatura presidencial es el objetivo central de una campaña electoral nacional; de lo contrario se le dice a la clase trabajadora que la izquierda solo sirve para ser oposición, para ser contrapeso de la derecha, y no para dirigir la sociedad.
Sin embargo, con esta postura el Frente Amplio es muy congruente con su proyecto, ya que el señor José Merino ha sido muy claro al decir que ellos se ven en el gobierno solo con una gran coalición de fuerzas progresistas, lo cual significa una coalición policlasista con sectores burgueses a la cabeza.
No es que desde el MAS veamos como algo insignificante elegir diputados; estamos seguros que José María Villalta, luchador honesto y comprometido, hará todo su esfuerzo por contribuir a las luchas populares. Nuestra diferencia es con la concepción parlamentarista que tiene el Frente Amplio, que no considera a las organizaciones populares, sindicales y al resto de la izquierda como opciones para gobernar; en este ámbito, y en esto los hechos lamentablemente lo comprueban, solo ven hacia su derecha.
Entonces nos preguntamos ¿Para qué va utilizar el Frente Amplio su diputación? ¿Para construir una fuerza independiente de la clase trabajadora o para continuar rogándole al PAC que conforme una coalición donde el sector burgués comande? Ante esta encrucijada se encuentra el Frente Amplio y toda la izquierda. Desde el MAS creemos que el Frente Amplio debe cambiar su rumbo o terminará siendo furgón de cola del burgués oportunista de turno que surja en las próximas elecciones.
En este marco, en nuestro partido consideramos que la izquierda ahora trazará su futuro en las luchas que vienen, donde de nuevo no hará falta el campeón del oportunismo y la claudicación, el señor Albino Vargas, quien al día siguiente ya estaba pidiéndole a Laura un campito para negociar. Resulta vergonzoso ver que, mientras la derecha viola la libertad sindical en JAPDEVA (Junta de Administración Portuaria y Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica Puerto Limón), este señor sale lamiéndole los pies a la candidata de la oligarquía.
Con este gobierno no hay nada que negociar. Lo que sigue de ahora en adelante es preparar la lucha y la movilización, las cuales deben estar al servicio de una alternativa para la clase trabajadora. Desde el MAS invitamos a todo el activismo honesto a discutir fraternalmente sobre los ejes aquí presentados, tan trascendentales para los sectores populares del país.
[1] Periodista y presentdora televisiva costarricense.
[2] PAC: Partido de Acción Ciudadana, oposición burguesa de centro izquierda; ML: Movimietno Libertario, oposición burguesa de derecha, y Liberación Nacional, partido actualmente en el gobierno.
[3] ILEA: International Law Enforcement Academy, apertura de las universidades y de la política universitaria del país a la intervención de EEUU; Combo: ley conocida con ese nombre que pretendía modificar los mecanismo de gestión estatal del ICE (empresa estatal responsable de las telecomunicaciones y la generación de electricidad) hacia una con intervención privada.