Economía

Economía: ¿Cómo va la crisis?

“Los dueños del capital estimularán a la clase trabajadora a comprar bienes caros, casas y tecnología, haciéndolos deber cada vez más, hasta que se torne insoportable. El débito en el pago llevará los bancos a la falencia, de modo que tendrán que ser nacionalizados por el Estado”.

Karl Marx, El Capital, 1867
A seis meses del hundimiento de Lehman Brothers y otros grandes monstruos financieros que dieron paso a la declaración por parte de EEUU y algunos países de Europa de recesión, el panorama no parece aclararse, contrariamente las condiciones se siguen deteriorando.

Efectivamente, después de que EEUU y Europa han inyectado cerca de 4 billones (millones de millones) de dólares al sector financiero con el propósito de mantener a flote la economía capitalista, esta aún no se levanta. Lo que en un principio se mostró como una crisis financiera rápidamente dejó ver su verdadero rostro, el sector real de la economía empezó a contraerse, las ventas se redujeron drásticamente y los precios se derrumbaron como producto de la disminución de la demanda. Como era de esperarse los que empezaron pagando fueron los trabajadores: miles y miles han sido arrojados a la calle.

El año 2008 terminó muy mal, a pesar de las ilusiones de muchos en que con la posesión de Obama, como presidente de EE.UU, las cosas empezarían a mejorar. Sin embargo, y aun cuando tiene muy poco de posesionado, las expectativas han empezado a disminuir debido a que los cambios, respecto al gobierno yanqui anterior, no han sido fundamentales en el manejo económico. Obama continúo entregando los recursos del Estado para salvar a los banqueros e industriales. Una pequeña variación es que pretende reducir impuestos a los ciudadanos, a diferencia de Bush que sólo buscaba favorecer a los empresarios. En términos generales sigue los mismos lineamientos neoliberales de sus antecesores; para colocar un solo ejemplo, las reformas que ha anunciado en el sistema educativo van a dejar sin empleo a miles de maestros con la mera ampliación de la jornada escolar.

Por medidas como esa en tan sólo dos meses de gobierno ha perdido 4 puntos de favorabilidad en las encuestas.

La economía de Estados Unidos sigue en retroceso
 Aunque, tercamente, algunos economistas y funcionarios burgueses se resisten a reconocer la gravedad de la crisis, las cifras son contundentes: la economía de EE.UU. se contrajo un 6.2% en el cuarto trimestre de 2008, el peor registro en los últimos 25 años, cuando los analistas esperaban un decrecimiento de apenas 3.8%. El índice de desempleo en ese país subió al 8.1% en febrero como consecuencia de que en ese mes, al igual que en los tres anteriores, se perdieron alrededor de 650.000 puestos de trabajo, la mayor pérdida desde 1949. Ese índice de desempleo, el más alto en un cuarto de siglo, eleva a 12.5 millones el número de personas sin trabajo en EEUU. El informe del Departamento de Trabajo reveló que continúa la ola de despidos masivos, en un intento desesperado de los empleadores por reducir los costos y mantener sus ganancias a flote.

El agravamiento de los indicadores macroeconómicos obedece, en gran medida, a la caída en el gasto de los consumidores, el principal motor económico de EE.UU., que llegó a los niveles más bajos de los últimos 28 años. Pero no es sólo el consumo individual el que está resintiendo a la economía, las empresas también están reduciendo sus gastos, con lo cual agravan la desaceleración. La industria automotriz norteamericana está atravesando enormes dificultades. Según Kenneth Rogoff, profesor de la U. de Harvard, EE.UU. no aumentará su producción de carros en los próximos 20 años.


La revelación de estos índices hace que las bolsas se desplomen provocando un círculo vicioso, en el que cada problema agrava al otro, conduciendo a la economía a una caída en espiral. La bolsa norteamericana ha mantenido su tendencia decreciente desde septiembre pasado, reflejando las dificultades de la llamada economía real.

A este panorama hay que sumarle el déficit fiscal de EE.UU. que asciende a 1 billón de dólares y la deuda de 11 billones de dólares, cifras que perfectamente pueden quedarse cortas en poco tiempo.

Por último, se sabe que los bancos y otras entidades financieras se encuentran ilíquidas (no tienen dinero para cancelar sus obligaciones a corto plazo) aún después de recibir las multimillonarias ayudas aprobadas por el Congreso. La pregunta que se hacen millones de norteamericanos es ¿a dónde fueron a parar los miles de millones de dólares entregados al sector financiero? Una parte se destinó a cumplir sus obligaciones más apremiantes con otras entidades, tratando de parar el derrumbe del naipe, otra parte, sin duda, suplió los retiros masivos de los ahorradores, otra fue a las entidades financieras internacionales con las que mantenían negocios y otra buena porción se la han apropiado descaradamente los altos ejecutivos mediante bonificaciones. Un ejemplo indignante lo dio la aseguradora AIG -que según algunos analistas vive gracias al aire que le ha suministrado el Estado- que entregó 100.000 dólares a cada uno de sus 400 altos ejecutivos, responsables de la quiebra de la empresa.

Algunos economistas como el premio Nobel Paul Krugman, consideran que los esfuerzos de los gobiernos de los EE.UU. y de la UE no hacen lo suficiente contra la crisis. Según él, en EE.UU. la totalidad de los bancos deberían entrar en etapa de liquidación para ser saneados definitivamente. Seguramente por considerar que la medida que adoptó en 1932 el entonces presidente de EE.UU. fue la acertada: cerró todos los bancos del país para evitar que los depósitos fueran retirados masivamente.
En cuanto a Europa, el mismo economista considera que los aportes por países, para salvar a los grandes bancos, deben sumar como mínimo el 4% del PIB, pero, como saliéndole al paso, los mandatarios europeos han manifestado que no inyectaran más capital al sector financiero, haciendo incierto su inmediato futuro.

La crisis se extendió como la espuma
Europa y Japón no sólo no se escapan a la crisis sino que quizás la están padeciendo en forma más rigurosa. Japón y Alemania han tenido que suspender la fabricación de autos por varios días y su industria se encuentra prácticamente estancada, y el primero tuvo, además, que participar en la salvación de algunos bancos americanos para no recibir un golpe más fuerte, dado que mucho de su capital se encontraba depositado en ellos.

Los indicadores económicos europeos apuntan en su conjunto a un deterioro de la situación, comparada con la del cuarto trimestre de 2008.

España ha vivido dos trimestres seguidos de decrecimiento, 1% por cada caída. La economía Alemana, la primera economía europea, se contrajo 2.1% en los últimos tres meses de 2008; la caída del comercio mundial ha golpeado sus exportaciones y su mercado laboral. El grupo industrial Thyssen Krupp eliminará 3.000 empleos de su planta de personal; la firma de cerámicas Villeroy and Boch anunció que se reducirá en 900 trabajadores; en enero el gigante Software SAP reportó un recorte de 3.000 empleos, el primero de esta envergadura en su historia.

Según el presidente de la patronal BDI, “es una ilusión” creer que Alemania “saldrá rápidamente de la crisis”. “Sólo estamos en el principio”, dijo.

América Latina no escapa a la crisis
El jefe para América Latina del Banco Mundial prevé que lo que se viene es un huracán y que la crisis está a punto de absorber a los países del área como un torbellino: “Es una cuestión de tiempo hasta que sintamos este fenómeno brutal que es la caída de la demanda agregada mundial

Por su parte el Instituto Alemán IFO y FGV (Fundación Getulio Vargas) concluyen, en un estudio adelantado, que América Latina ya está en recesión y que Colombia también lo está. Según el estudio, que se basa en un índice económico que miden trimestralmente, el de enero muestra su nivel más bajo en 19 años.

El Índice de Clima Económico (ICE) de América Latina llegó a 2.9 puntos en enero, al igual que el de Colombia que quedó en el mismo nivel, luego de estar en 6.6 puntos en enero de 2007 y 5.5 en el mismo mes de 2008.

El país con el índice más bajo es Venezuela, con 1.0 puntos. Según IFO y FGV la economía latinoamericana “habría entrado en una fase de recesión desde el pasado octubre, un trimestre atrás de la economía mundial.”

Adicionalmente, el Banco Mundial estima el crecimiento de la región en 0.3% en el 2009. Este organismo ha venido ajustando la cifra de crecimiento así: en septiembre la estimó en 2.7%, en enero en el 1% y en febrero la redujo a un pesimista 0.3%.
Brasil, la economía más grande de America Latina y de la que se creía seria menos afectada por la crisis, ha empezado una contracción significativa. En el período de octubre a diciembre se redujo en 3.6%; hasta ahora, esta ha sido la mayor contracción desde 1996.

En America Latina también se socializan las pérdidas
Los gobiernos de América Latina ya han empezado a tomar medidas para superar la crisis. Venezuela acaba de dar a conocer un paquete de medidas entre las que incluye un aumento del IVA en tres puntos, la nacionalización del Banco Venezolano y la reducción de la planta y los salarios de los altos funcionarios del gobierno.

Por su parte el gobierno de Ecuador anunció que comprará el crédito hipotecario a los bancos privados y que adicionalmente colocará 400 millones de dólares en el sector financiero privado a fin de incentivar la construcción de vivienda y los créditos para su adquisición.

El gobierno de Colombia ha dispuesto 500.000 millones de pesos para que los bancos los presten con destino a la adquisición de vehículo y electrodomésticos. Las condiciones las fijan los bancos. Uribe está estudiando la posibilidad de aumentar la base del IVA, de difícil incremento en la tasa porque, con Canadá, cobra una de las más altas del Continente, el 16%, aunque, a diferencia de lo que ocurre aquí, allá la población recibe del Estado salud y educación, y es mantenida si no tiene trabajo. El paquete que se propone implementar el gobierno de Colombia incluye el cobro del alumbrado público y el aumento del impuesto a vehículos y motos, entre otros.

Los trabajadores también debemos prepararnos para enfrentar la crisis
Por lo general los analistas y periodistas burgueses que escriben por estos días afirman que no se están tomando medidas para contrarrestar la crisis. Esto no es del todo cierto. Los gobiernos y los grandes burgueses si están tomando medidas para enfrentar la crisis, salvarse y salvar sus ganancias. Están despidiendo trabajadores y reduciendo  salarios y prestaciones. Los trabajadores, en cambio, no nos estamos preparando para enfrentarla.

Debemos ser concientes de que la parte de la crisis que nos corresponde a los trabajadores es la peor: disminución de salarios, aumento en impuestos y servicios  y, lo más grave,  la pérdida del empleo, y de que no podremos frenarla y revertirla si no nos unimos para la lucha y la defensa de nuestros intereses de clase. Tenemos que difundir entre toda la base obrera y popular la certeza de que los responsables de la crisis son los grandes capitalistas y que son ellos quienes deben pagarla, y que los trabajadores debemos prepararnos para asumir el control del Estado y de la economía, como la única salida estable a la incertidumbre en que sistemáticamente nos hunde el decadente capitalismo imperialista.
Manuela