
Publicación de la LITci.Nueva época.
Marzo de 2009
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SECRETARIADO DE LA LIT
Durante años, la burguesía europea utilizó la mano de obra inmigrante, abundante y con mayores facilidades para su explotación, para su crecimiento económico. Ahora, con el estallido de la crisis económica es el sector que primero está sufriendo sus consecuencias. La burguesía quiere hacer recaer el costo de la crisis sobre los trabajadores y, entre éstos, los más explotados y más expuestos son los inmigrantes. El desempleo ha hecho estragos entre la inmigración: en la construcción y en la industria se llevan los despidos por delante a los más precarios.
Los gobiernos europeos se fueron preparando para deshacerse de la mano de obra excedente con leyes discriminatorias y represivas contra los inmigrantes. El año pasado, se aprobó la "directiva del retorno" en la UE (conocida como "directiva de la vergüenza") que permite la detención hasta 18 meses de los inmigrantes ilegales, para facilitar su expulsión. Los permisos de trabajo y residencia están vinculados, en gran parte, al mantenimiento de un contrato de trabajo, y su pérdida acaba suponiendo el fin de la legalidad y la posibilidad de la expulsión. Los gobiernos de la UE están adaptando sus legislaciones a esta directiva. El "pacto sobre inmigración" y asilo de los 27 países de la Unión Europea acordó promover la expulsión de los inmigrantes irregulares, la prohibición a todos los países de promover regularizaciones masivas, además de "mejorar" el control de fronteras.
Las medidas más reaccionarias las está implementando el gobierno italiano de Berlusconi: aumentó de 2 a 6 meses el tiempo de detención de los inmigrantes "irregulares" y ha llegado a aprobar la formación de "patrullas callejeras nocturnas" (formadas por ex policías, ex militares y civiles) para vigilar las ciudades. Estas patrullas recuerdan a los grupos fascistas de la época de Mussolini y son el resultado de una campaña xenófoba que equipara inmigración con delincuencia. Las cifras de delincuencia están bajando en Italia, pero los casos que involucran delincuentes extranjeros son magnificados para crear un estado de psicosis que facilita la implantación de las patrullas. Han impuesto el control de entrada y salida a los campamentos que han creado para inmigrantes, fuera de las ciudades.
Pero el ataque a los inmigrantes no es exclusivo de los gobiernos de "derecha". En España, el gobierno Zapatero ha anunciado que reformará la actual ley de extranjería y ya ha aprobado un anteproyecto endureciendo las medidas actuales. En esta reforma, se castiga con multas de hasta 30.000 euros "a quien promueva la permanencia irregular en España de un extranjero". Esto significa que se criminaliza a quien tenga en su casa y alimente a alguien sin papeles. La persecución se realiza como "caza de inmigrantes". La policía de Madrid tiene que cubrir semanalmente cuotas de captura de inmigrantes sin papeles y llegó a acosar a los que se acercaban a sus consulados, a las puertas de los colegios para recoger a sus hijos e incluso ha habido denuncias de allanamiento de domicilios. Los maltratos en los centros de internamiento, donde permanecen detenidos los inmigrantes hasta su expulsión, son permanentes.
En Francia Sarkozy, promotor de las medidas antiimigrantes en Europa, ha introducido medidas "integradoras" para los inmigrantes, como el aprendizaje de La Marsellesa y la obligación de conocer el francés. Sin embargo, en los últimos 4 meses se ha suprimido 3.000 puestos de profesores de apoyo para los alumnos con dificultades.
El gobierno británico, a raíz de la huelga de Lindsay Oil, exigió a las instituciones de la UE que la regulación de los trabajadores desplazados se modifique en beneficio de los trabajadores locales. Esto facilitará aún más la discriminación de la que ya son objeto los trabajadores inmigrantes.
Salud y educación
Ante la crisis económica, vemos que loa gobiernos, a la vez que entregan dinero a los bancos y empresas, anuncian recortes presupuestarios para reducir gastos del Estado. Así, la educación y la sanidad públicas se van deteriorando. Las familias de trabajadores inmigrantes no tienen otra posibilidad que acudir al servicio público. Los gobiernos europeos, haciéndose eco de la ultraderecha, utilizan como excusa del deterioro no los recortes presupuestarios y la privatización sino el "exceso" de inmigrantes que acuden a la red pública.
Las burocracias sindicales contra la unidad de la clase obrera
En España, CC.OO, y UGT aceptan que se discrimine a los trabajadores inmigrantes que no tengan permiso de residencia de larga duración. Los mensajes racistas y xenófobos acaban entrando en las filas obreras a través de argumentos como "los emigrantes aceptan sueldos y condiciones de trabajo inferiores" a las de los trabajadores nacionales (¡cómo si los emigrantes lo aceptaran por gusto y tuvieran posibilidades de elegir!). Los gobiernos son los responsables de fomentar legislaciones de extranjería que producen, de hecho, ciudadanos de segunda categoría. Pero las burocracias sindicales ayudan a que estos mensajes se extienden entre los trabajadores, al apoyar las medidas discriminatorias. Este papel criminal facilita que las organizaciones fascistas y sus discursos puedan ganar peso entre los trabajadores.
El peligro de que crezcan las bandas fascistas
Las organizaciones fascistas han tomado en Europa el eje de "la expulsión de los inmigrantes". Sus mensajes diciendo que los inmigrantes les quitan el trabajo a los nacionales están calando con mucha facilidad con la crisis económica. Partidos fascistas, como el BNP británico, empiezan ha hacer pie en el sector más atrasado de los trabajadores ingleses. El 14% de los jóvenes españoles opinan que votarían a partidos racistas si aumentase la inmigración. En Italia, el peligro proviene del mismo gobierno que facilita la formación de las patrullas callejeras.
Es necesaria recuperar la unidad de la clase obrera
Para enfrentar las pérdidas de puestos de trabajo, la carestía de la vida y la defensa de las conquistas y servicios públicos de calidad, los trabajadores europeos tendrán que enfrentar la xenofobia que los gobiernos y las burocracias sindicales están fomentando. Los problemas de los trabajadores son los mismos sean del país que sean. La división y la culpabilización del sector más débil y más expuesto a las consecuencias de la crisis sólo sirven para que los gobiernos apliquen sus planes propatronales, destruyan los servicios públicos, y para que crezcan las organizaciones y discursos fascistas.
Desde la LIT-CI pensamos que es una batalla que no podemos dejar para el día siguiente. La lucha unitaria de la clase obrera ha dado excelentes muestras en los últimos tiempos. En Grecia, los trabajadores inmigrantes fueron parte de las movilizaciones del mes de diciembre pasado, tanto los recién llegados que sufren las agresiones y represión policial, como los jóvenes de segunda generación que se enfrentaron al gobierno que les condena a la miseria. En gran parte de Europa, vimos como miles de trabajadores desfilaron junto a los inmigrantes de origen árabe contra la agresión a la franja de Gaza por parte de Israel. En la lucha de los trabajadores de la limpieza del Metro de Madrid, donde gran parte de los trabajadores son inmigrantes, lograron la victoria gracias a la unidad de todos los trabajadores, independientemente de a que subcontratista o nacionalidad pertenecían. Es central dar la batalla en el terreno sindical: toda discriminación hacia los inmigrantes que sea fomentada por la burocracia debe ser denunciada como una traición al conjunto de la clase obrera.