Juventud

La juventud  ante el servicio militar obligatorio

Por: Armando Barrera

Se acerca el fin de año, momento en el cual miles de jóvenes que terminan el bachillerato se encuentran frente al  dilema de prestar el servicio militar obligatorio. Algunos lo ven con expectativa, los que se quieren “regalar”, y otros, que ven esta perspectiva de pasar año y medio en los cuarteles, lo ven como la peor tragedia de sus vidas.

El monopolio para-estatal de las armas
El Estado burgués, en últimas se sustenta en la forma en que puede ejercer la fuerza contra las clases explotadas para dominarlas. Y esto lo hace principalmente a través de las fuerzas armadas y de la policía.

Pero para que la minoría privilegiada de la sociedad pueda ejercer esta fuerza, primero tiene que despojar a la mayoría explotada de la capacidad de defenderse, imponiendo el monopolio estatal de la fuerza y el uso de las armas, principio sagrado para los defensores del estado capitalista, desde los más duros neoliberales y conservadores hasta los  defensores del Estado Social de Derecho.

Sin embargo ese monopolio estatal de las armas es burlado por la misma burguesía. Para un burgués es muy fácil obtener armas legalmente, simplemente justificando la necesidad de defender sus propiedades o de defenderse de un posible secuestro. O si no quieren untarse las manos de pólvora, pueden pagar una guardia personal de escoltas y de escuadrones de vigilantes privados.

Y si todo esto no es suficiente, no les tiembla ni la mano ni la chequera para formar verdaderos ejércitos privados a su servicio, ejércitos paramilitares.

Mientras que el dinero y las leyes garantizan y aumentan este monopolio del Estado y la burguesía sobre las armas, a las masas nos llevan las campañas de desarme en las que la Iglesia, y los alcaldes como Lucho Garzón en Bogotá, se obsesionan por despojar de todo tipo de armas a quien no tiene ni propiedades ni abolengo que defender.

Así las masas estamos sometidas e indefensas ante todos los abusos, la represión y las masacres que ejercen las fuerzas armadas, la policía y los paramilitares a favor de los intereses de los capitalistas.

Jerarquía militar…de clases
El ejército Nacional no tiene cohesión moral, pues la base ideológica de la disciplina no es la defensa de la “soberanía” o de las fronteras nacionales como las de un ejército de un Estado burgués normal, sino la lucha contraguerrillera y contra la población. Pero a pesar de esto no es hermético a las expresiones de la lucha de clases que combate, también las reproduce a su interior.

¿Ejército profesional o de reclutas?
Tantos escándalos y medio siglo de fracasos en el objetivo de derrotar militarmente los movimientos guerrilleros, han llevado al régimen colombiano a “modernizar” las fuerzas armadas. La doctrina de la Seguridad Nacional ha mutado ahora en la profesionalización de las fuerzas armadas y en la política de los comandos conjuntos que implementan el Plan Patriota de lucha contraguerrillera en el sur de Colombia.

El objetivo es modernizar el ejército de la época de la violencia y del Frente Nacional, dotarlo de nuevo armamento y pasar de un ejército de conscriptos a un ejército de mercenarios profesionales lo menos permeable a las contradicciones sociales.

Por la democratización de las Fuerzas Armadas
Rechazar instintivamente esta violencia pérfida y crónica, y sobre todo aborrecer las instituciones represivas del estado y las manifestaciones autoritarias han sido la razones por la que muchos jóvenes se niegan a ser parte de estas máquinas de guerra.
La mayoría de veces se expresan de forma inconciente, con el simple rechazo a la disciplina y a la perspectiva de ser carne de cañón.

Los socialistas revolucionarios compartimos ese odio, y hace parte esencial de nuestro programa el destruir estas instituciones represivas mediante la fuerza de una revolución, pero para lograr esto, voltear la espalda al problema de la formación militar no resuelve nada. Aún si fuera masiva la decisión de miles de jóvenes de negarse a prestar el servicio militar la burguesía encontraría la forma de reclutar nuevos soldados para su ejército.

El problema fundamental es que así como no nos negamos a que los hijos de los trabajadores entren al sistema de la educación pública, que aprendan a leer y accedan a los conocimientos científicos; no podemos negarnos a que ese mismo Estado enseñe a esos mismos jóvenes el uso de las armas y las técnicas de combate. Para un obrero aprender a leer y escribir debe ser tan importante como saber manejar un fusil, debe ser parte de su educación. ¿Para qué?

Es necesario que la juventud marginada, trabajadora y los estudiantes aprendan la disciplina, la ciencia aplicada a la milicia, el conocimiento de la teoría de la estrategia militar, y del adiestramiento en el uso de toda clase de armas, pues en cualquier momento necesitaremos de ese conocimiento. Lo que tenemos que rechazar es el uso y el abuso que le da la burguesía a esa institución, para defender sus intereses.

Por eso la lucha legítima y muy democrática de los jóvenes contra las fuerzas represivas del Estado, tiene que encaminarse a que esa necesidad que tenemos del conocimiento y el entrenamiento militar, no sea controlada por la burguesía, sino por nosotros mismos, de acuerdo a nuestros intereses y necesidades.

Nuestras propuestas
En primer lugar hay que luchar para que Colombia rompa con todos los acuerdos y tratados militares que tiene con Estados Unidos y el Imperialismo, no mas Plan Colombia ni Plan Patriota, y por el desmantelamiento de las bases militares yankis ancladas en nuestro territorio.

Hay que reducir el servicio militar obligatorio a un año, para bachilleres y los que no lo son, y permitir que parte del entrenamiento militar se pueda hacer mientras se estudia o trabaja.

Si prestar servicio militar es una obligación, ¡que lo hagamos todos! No más privilegios para los hijos de los burgueses, que para cualquier cargo público o de elección popular se exija haber prestado servicio militar como soldado. Que quien aspire a oficial o suboficial tenga que pasar primero como soldado y ser elegido por sus compañeros para poder ascender.

Que prestar servicio militar sea en condiciones dignas, humanas y democráticas. No más maltrato de los superiores sobre la tropa, que los soldados y suboficiales puedan organizarse, elegir y derogar a sus superiores, así como discutir sus ordenes.

Luchemos por el acuartelamiento de las Fuerzas Armadas, ni un peso mas, ni un soldado más para la lucha contraguerrillera. El ejército nacional debe ser exclusivamente para proteger las fronteras nacionales ante un ataque o invasión extranjera, pues como hemos visto en las últimas décadas ningún país pobre, está a salvo de una invasión imperialista, y debemos prepararnos para enfrentarla. Si la guerrilla afecta los intereses de la burguesía, entonces que ellos mismos y sus hijos empuñen las armas, nosotros no tenemos por que velar por sus intereses.

Contra el uso de las fuerzas armadas contra los obreros, los sectores populares de las ciudades, los indígenas y campesinos, que los soldados se rebelen contra las órdenes de reprimir a la población.

Los trabajadores y las masas al tiempo que luchamos por la democratización de las fuerzas armadas, ante la perspectiva de agresiones militares por parte de los gringos o de cualquier otra potencia imperialista, la mejor defensa es la sustitución del ejército regular por milicias obreras y populares, controladas por sus organizaciones gremiales, que armen a la población para repeler efectivamente cualquier ataque, intento de masacre por los paramilitares o que pueda apoyar a nuestros hermanos venezolanos o bolivianos ante una posible agresión extranjera.