Juventud

Elección de consejos estudiantiles
y personeros
en los colegios

¡Que sean para luchar!
Se vuelve a iniciar un año escolar, y con él, inicia el drama de millones de jóvenes que en medio de la pobreza tratan de continuar en el sistema educativo. Los escasos ingresos de las familias pobres, no alcanzan a cubrir las mínimas necesidades que tiene un estudiante. Largos trayectos que de la casa al colegio muchos tienen que recorrer, a veces a pie o de vez en cuando en bus, cuando es posible pedir una rebaja en el transporte público que todavía no ha sido desplazado por monopolios como el de Transmilenio. Eso sin contar con la posibilidad de ir a otros espacios como bibliotecas o museos.

Cuántos no son los que tienen que ir a estudiar en condiciones de desnutrición, llegando incluso a los que tienen que ir en ayunas, soportando largas horas en las que el hambre no deja concentrarse en las clases.

Además hay que ver como se rebusca para conseguir lo del uniforme, lo de los cuadernos y los útiles que cada año desvelan a padres de familia y a estudiantes.

Muchos tienen que alternar el estudio con el trabajo para poder no solamente costearse los costos de la educación sino ayudar al sustento de su familia, soportando trabajos humillantes donde la condición de menores de edad o de jóvenes sin formación calificada es “recompensada” con bajos salarios, los peores oficios y toda clase de atropellos.

Frente a esta asfixiante situación las posibilidades de expresión y de diversión son vistas con sospecha y discriminación por todo lo que representa al poder. El autoritarismo persigue en colegios, en las calles, en la casa, en todo lado a las expresiones y los movimientos juveniles.

La educación pública es prácticamente la única opción de estudio para quienes tienen que soportar cotidianamente estas condiciones, pero esta se desmorona por la ofensiva privatizadora que golpea cada vez mas la financiación estatal de la educación, aumenta la cobertura a costa de la calidad y somete a los trabajadores de la educación a condiciones laborales precarias.

La crisis en los colegios: todos contra todos
 Al interior de los colegios la crisis de la educación pública, se expresa en un colapso de las contradicciones, donde casi a nivel individual maestros, estudiantes, padres de familia, directivos docentes se enfrentan entre sí. Los directivos aplican a rajatabla las políticas educativas del ministerio de educación y las secretarías de educación municipales. Los maestros acorralados entre el acoso laboral, los reclamos de los padres de familia y la crisis social que reflejan los estudiantes, ante la cuales se sienten impotentes, han optado por apelar a la represión y el autoritarismo. Los estudiantes en medio de la apatía, la pobreza y la falta de perspectivas que da la sociedad, el “amor por el conocimiento”, la “cultura”, y el “pensamiento crítico” es en lo último que piensan.
En medio de este lodazal de contradicciones, se pierden de vista las causas reales de esta crisis, las políticas neoliberales y la privatización de la educación pública y la estructura misma del sistema educativo en el capitalismo, que unificados estudiantes, maestros y padres de familia debemos combatir con la movilización.

Para ello es que tenemos que organizarnos en los colegios, para entender las causas de nuestros problemas y de como enfrentarlos. Por algún lado tenemos que romper este circulo vicioso de apatía e individualismo y es organizándonos como podemos ver por donde es.

Por eso la mejor forma de enfrentar estas injusticias y defender los derechos de los estudiantes es de forma colectiva, no como un problema individual.

Por Consejos Estudiantiles para la lucha
En los colegios existen organismos como los consejos estudiantiles, personería y representantes que son la forma en que se ha institucionalizado la necesidad de organización que tenemos los estudiantes. Pero desgraciadamente están institucionalizados desde arriba, para así controlar mejor a los estudiantes. La forma en que se dan las elecciones parece una caricatura de los procesos electorales burgueses. El resultado es que la mayoría de los elegidos no son conscientes de su responsabilidad y transmiten en el resto de estudiantes la imagen de que no hacen nada o que no sirven para nada. Por eso a la hora de defender los derechos o de organizar a los estudiantes para la lucha se convierten en un obstáculo y se desperdicia todo el poder de organización y dirección que puede ejercer.

Pero a pesar de esa institucionalización de la organización estudiantil, cuando han saltado luchas, en muchos casos son un punto de apoyo que ha ayudado a organizar a los estudiantes.

El Consejo Estudiantil puede ser el organismo que representa más democráticamente al estamento estudiantil, pues su estructuración por curso hace que el contacto con el grueso de los estudiantes sea estrecho. Esto hace que en el Consejo Estudiantil se expresen de mejor forma los problemas de los estudiantes, y que además tenga la capacidad de organizarlos para exigir soluciones.

Debemos trabajar para que en el proceso de elección de los organismos estudiantiles encontremos la forma de enfrentar la despolitización en los colegios y el reflejo de los podridos procesos electorales del país hacen que en la elección de estos organismos se reproduzcan los vicios de las elecciones burguesas, donde la elección se hace por simpatías o por el que promete cosas que nunca va a cumplir. Queremos que los estudiantes discutan, como darle un rumbo a sus organismos hacia la defensa de la educación pública y por la defensa y conquista de derechos para los estudiantes.

Por eso una de las tareas primordiales en los colegios es recuperar los Consejos Estudiantiles para la lucha y para la defensa de los intereses estudiantiles. Y hay que empezar por hacer un balance de cómo actúa el consejo en cada colegio.

Este es el primer paso que tenemos que dar, en la perspectiva de resolver el gran problema de organización estudiantil: la inexistencia de una organización gremial, como un sindicato que agrupe a todos los estudiantes y unifique sus luchas. Desde consejos estudiantiles y personeros concientes del rol organizador que pueden cumplir, podemos empezar a plantear esa gran tarea, funcionando democráticamente, afrontando las luchas cotidianas, buscando contactos con otros colegios, solidarizándonos con las otras luchas y unificándolas podremos sentar las bases para una verdadera organización gremial estudiantil.
Francis Bacon