Mujer

 

8 de marzo: Materno Infantil, mujeres trabajadoras en conflicto

 

A propósito del día internacional de la Mujer Trabajadora, que se conmemora este 8 de marzo, queremos destacar dos conflictos laborales que involucran en su mayoría a mujeres trabajadoras y que requieren la más amplia solidaridad de todo el movimiento obrero. En medio de flores, fiestas, y frases aparentemente halagadoras que esconden la reafirmación de las ideologías que sustentan la opresión de la mujer, encontramos todavía esta clase de conflictos que nos recuerdan el verdadero carácter de clase y de lucha de esta fecha.

El cierre de la Fundación San Juan de Dios y del Instituto Materno Infantil es una de las nefastas consecuencias de la política liquidadora y privatizadora que desde la ley 100 de 1993 los gobiernos han implementado. Años en que los altos funcionarios saquearon los recursos del hospital y las millonarias deudas que el mismo estado nunca pagó son la cínica excusa para asfixiar la financiación estatal del Materno Infantil. Todo con el objetivo de reventar las conquistas laborales que los trabajadores de la salud todavía conservaban en sus convenciones colectivas.

El Materno, es el hospital que históricamente se ha atendido fundamentalmente a mujeres de los sectores más pobres de la ciudad, además desarrollaba una importante actividad académica y de investigación para docentes y estudiantes de la Universidad Nacional. Pero terminó siendo una papa caliente que ni la gobernación de Cundinamarca, ni la actual administración distrital ni el gobierno nacional quiere asumir.

Los trabajadores de la salud, que son en su mayoría mujeres, frente al drama de meses desde que dejaron de pagar salarios, las cuotas de la seguridad social y del reconocimiento a sus prestaciones y derechos adquiridos decidierontomarse las instalaciones del hospital, teniendo como respuesta la agresión física de la policía distrital.
A pesar de toda la problemática y la represión a la que se tienen que enfrentar las trabajadoras, la decisión de no abandonar el hospital única garantía del pago de sus salarios y prestaciones, ayudada por la solidaridad de las familias y las actividades que ellas mismas hacen por cuenta propia para tratar de mantenerse en la lucha. Sin embargo, no han sido suficientes para evitar la pérdida de sus viviendas, y la ruina de la salud de ellas y sus familias.

“Salvar el Materno”
A finales del año pasado mientras el Gobierno Nacional, Distrital y Departamental declaraban por los medios que no se cierra el Hospital y que serán canceladas las deudas a los trabajadores, se estaba estudiando la forma definitiva de darle muerte.
Mientras, los trabajadores se mantienen en la posición de no cerrar el Materno Infantil, es nombrada una mujer, la señora Anna Karenina Gauna Palencia para que proceda a hacer la liquidación del instituto.

La “brillante” idea que la señora Anna Gauna manifiesta es que es necesario liquidar el instituto, y ceder las instalaciones con sus equipos para una contratación nueva con el Hospital de La Victoria.

Ella dice que es necesario que los empleados firmen la insubsistencia voluntaria o renuncia, para que sean cancelados todos sus salarios y los llamen a trabajar con el Hospital de la Victoria.

Contratos de dos o tres meses a través de cooperativas de trabajo asociado para no garantizar prestaciones ni seguridad social. Estas son las nuevas condiciones a las que quieren someter a todos los trabajadores de la salud. El objetivo es ahorrarse gran cantidad de dinero y desmejorar cada día más las condiciones de trabajo.

Ya muchos, ante la desalentadora situación que enfrentan, decidieron firmar la renuncia, ilusionados en que la señora Gaunna cumpliría con la cancelación de los sueldos. Pero todo fue un engaño más, pues hasta la fecha no ha cancelado nada y hasta tiene algunas compañeras trabajando para el hospital La Victoria sin sueldo, “hemos sido engañadas todo el tiempo”, sentencia una de las trabajadoras que se mantiene en la lucha.

Testimonios de la resistencia en medio de la tragedia
“Ya no aguantamos más, exigimos sean  cancelados nuestros salarios y todo lo correspondiente al tiempo de servicio durante muchos años”. Esta es la respuesta de los que aun se mantienen firmes en la decisión de lucha y la exigencia de sus derechos.

Todas las semanas, en el día y la noche en su mayoría mujeres, se mantienen en la toma de un sector de las instalaciones del hospital, vigiladas permanentemente por la policía, e ignoradas por sus antiguos compañeros que ya trabajan con La Victoria, pues “les tienen prohibido hablar con nosotros”.

Hay días de desgaste, de desesperanza, pero a pesar de eso no ceden a los permanentes chantajes de la liquidadora Anna.

 “Hemos tenido que enfrentar situaciones trágicas como es el caso de la compañera Ángela Cepeda quien falleció el pasado mes de Enero por complicaciones de salud. Ella inició con depresión que con el tiempo le generó pena moral debido a la triste realidad que tiene que enfrentar. Sus condiciones familiares eran bastante precarias, ya no tenía con que sobrevivir, y mucho menos con que sostener a su familia. Final mente su estado de salud era cada vez más complejo, se le desarrolló un bronconeumonía que no fue asistida a tiempo, no contaba con servicio médico -qué ironía-, después de prestar sus servicios por mucho tiempo en el sector salud. Casos así hay muchos en el Materno Infantil como: diabetes, depresiones, enfermedades respiratorias, etc.”

“El materno vive”… en las trabajadoras y trabajadores
que se mantienen aún en la lucha

Hay que destacar la actitud de un sector de compañeras y compañeros que se han mantenido en la lucha por la defensa de su trabajo. Sobretodo entre ellas, han logrado hacer equipos de trabajo y se viene turnando día por medio, en los turnos de toma del Hospital. El objetivo es que siempre haya presencia de este sector de mujeres trabajadoras de la salud demostrando que no las derrotaron. Algunas van en la mañana otras en la noche, fines de semana, esta tarea la acompañan con otras actividades de su propia iniciativa, trabajan manualidades (tejido, pintura, bordado etc.). Lo anterior refleja la triste realidad de la mujer trabajadora.