En los últimos meses la dirección de Fecode, ha estado muy “activa” en cuanto a la denuncia de la nueva contratación de salud para el magisterio nacional. Se han pagado millonarios avisos de prensa en “defensa del modelo de salud “, se han realizado varias juntas nacionales y seminarios a granel, pero ni una sola acción contundente que se corresponda medianamente con el tamaño de las denuncias.
Mientras tanto y en medio del silencio de la máxima dirección del magisterio, el gobierno acompaña el paso de los docentes a ley 100 en salud, de una serie de medidas que profundizan su división, aumentan los ritmos de trabajo, recortan aún más el ya recortado presupuesto educativo, y avanzan en convertir la educación pública en un negocio privatizado cuyo objetivo es adaptarla a la preparación de mano de obra barata para el mercado capitalista.
El decreto sobre evaluación de desempeño y de competencias para los docentes del nuevo escalafón (1278) y la reglamentación para los ascensos de los nuevos educadores, le han merecido a la dirección de la federación apenas un par de palabras. Ni siquiera han mencionado el recorte para el presupuesto de este año que asciende a 250.000 millones de pesos.
Frente al proyecto bandera del MEN “Articulación de la educación con el mundo productivo”, que por lo menos en Bogotá está avanzando a pasos agigantados, no sin resistencia importante por parte de los maestros, la dirección sindical, tanto nacional como distrital, brilla por su silencio lo que indicaría que lo comparten, pues el silencio otorga. El gobierno, por su parte, anuncia para el año entrante un aumento salarial por debajo de la inflación.
Salud, a centímetros de la ley 100
La verdad es que la salud del magisterio se viene deteriorando desde la aprobación de la ley 91 de 1989, pues con ella se rompió de raiz el modelo de salud estatal y se pasó a la contratación del servicio de salud con entidades privadas, por parte del Fondo de Prestaciones, creado por esta ley.
Los dirigentes de Fecode de aquel entonces, valga la pena mencionar que pertenecen a los mismos sectores políticos que hoy hacen parte del PDA y dirigen hegemónicamente al magisterio, defendieron esta ley que entregó parte de los derechos históricos del magisterio y que se anticipó a la privatización de la salud de los trabajadores consagrada en la ley 100, como “la conquista de la década”. Con esta ley entregaron no solo la salud, sino la pensión de gracia y la retroactividad de las cesantías. Los primeros contratos fueron un desastre, redujeron el cubrimiento familiar al mínimo, introdujeron el descuento por incapacidades, llevaron a la muerte de maestros por el mal servicio.
Poco a poco y contrato tras contrato la prestación del servicio se fue convirtiendo cada vez más en un negocio. Así se aumentaron los descuentos disque para mejorar el servicio con el visto bueno de la dirección de la Federación, hasta llevarnos a los montos de la Ley 100 aprobados en el Plan de Desarrollo de Uribe en el 2007 y avalados por el senador Dussán y los otros senadores y directivos que ya en el primer plan de desarrollo de este gobierno aprobaron el paso definitivo a la ley 100 en pensiones para los educadores que ingresen a partir del año 2003.
Hoy estos mismos directivos que han permitido este garrotazo a la salud de los maestros, nos llaman a defender “el régimen especial de salud”. ¿Que tiene de especial si ya estamos a centímetros de la ley 100?, lo único que nos separa de ella son los copagos, cuotas moderadoras, renuncias y preexistencias. En el terreno de las pensiones ya los nuevos docentes están en ley 100 a excepción de la edad que quedó en 57 años para hombres y mujeres.
La concertación de las derrotas
La nefasta política de concertación practicada por la cúpula sindical, no sólo del magisterio sino a nivel nacional en el conjunto de las organizaciones sindicales, ha llevado a la debacle al conjunto del movimiento obrero y al magisterio.. Veámoslo en las últimas actuaciones del Comité Ejecutivo de la Fecode: Ante la inminencia de la imposición de nuevos términos de referencia por parte del gobierno, convocaron a paro de 24 horas el 27 de febrero, acción que fue acogida masivamente por los maestros. Cuando la ministra continuó con su plan de imponer su nuevo modelo, llamaron nuevamente a paro de 48 horas el 4 y 5 de marzo, pero ante el guiño de la Ministra quien convocó a reunión, el Comité Ejecutivo levantó intempestivamente el paro. Igual sucedió con el paro indefinido propuesto en el 2004 y posteriormente con el paro indefinido de mayo del 2007.
El resultado es que la Ministra logró imponer la esencia de su propuesta cual es una oferta con varios contratistas, la división del país en 9 regiones, el servicio no será prestado por un solo contratista sino que puede haber otro prestador y el servicio para los padres de los docentes queda sujeto al pago extra de la afiliación. Fecode, con su política de concertación no logró defender su propia bandera, el modelo de salud integral privatizado y la Ministra se salió con la suya.
Un timonazo o el barco se hunde
La nueva dirección de Fecode tiene la responsabilidad no solo de resolver el gravísimo problema de la salud, sino deconjunto la problemática del magisterio ante el inminente retiro de decenas de miles de maestros, la inestabilidad laboral de los docentes del 1278 el nombramiento de los provisionales, el escalafón, el aumento de la jornada laboral, el asesinato sistemático de maestros. Por ello debemos exigirle un plan de lucha serio, cuya base sea la movilización en las calles, un pliego nacional de peticiones que exija la prestación del servicio de salud a cargo del estado, recuperando la red hospitalaria del estado y las construidas con los esfuerzos de los docentes y trabajadores. Que recoja la derogatoria del estatuto 1278 y la unificación en los términos del 2277, el enfrentamiento al modelo educativo con sus parámetros fiscalistas y privatizadores. Para ello también se requiere la más amplia democracia al interior de los sindicatos regionales, con realización de asambleas de base de carácter decisorio sobre el plan de lucha, y la discusión de las diferentes propuestas sobre el problema de la salud. De no ser así, el gobierno logrará su acariciado trofeo, la destrucción de la Fecode y con ella el arrasamiento de las pocas conquistas que aún quedan y los nuevos maestros no tendrán la herramienta sindical para luchar por recuperar los derechos adquiridos en años de lucha del gremio.
Rosa Cecilia Lemus. Asamblea de delegados de la ADE.