El pasado 21 de enero, después de anunciar el precario aumento del salario para trabajadores estatales, el gobierno de Uribe Vélez anunció un segundo golpe para los trabajadores y los sectores populares: los decretos de emergencia social.
Estos decretos crean un Plan Obligatorio de Salud a la medida de las EPS, eliminan los servicios por fuera del POS, restringen el ejercicio de la profesión médica y crean una reforma tributaria mediante la cual se beneficia a las grandes tabacaleras y se deprimen los ingresos de departamentos y municipios. Además se niega el derecho a presentar tutelas para acceder a cirugías, medicamentos y otros tratamientos.
Y mientras todo esto sucede la campaña electoral continúa su curso pero los candidatos no llaman a la movilización contra la Emergencia Social y la Ley 100, hija de la Constitución del 91 y que convirtió la salud en un negocio.
Germán Vargas ha denunciado la financiación de los estudios para hacer los decretos, las centrales obreras y el Polo Democrático han protestado porque no se discutió en el Congreso de la República, los liberales piden la renuncia del Ministro de Protección Social. Pero fueron los trabajadores de la salud y los pacientes los que llamaron a la movilización el pasado 6 de febrero y se tomaron masivamente las calles de nuevo el 18.
Pero más allá de los alcances de los decretos, lo que ha mostrado esta situación es la necesidad de tumbar al régimen de Uribe y a su Congreso. Por eso el Partido Socialista de los Trabajadores ha sostenido que la salida está en las calles y no en las urnas. Por eso llamamos a protestar con el voto en blanco en las elecciones parlamentarias e invitamos a todas las fuerzas de izquierda y a las organizaciones de los trabajadores a ponerse al frente de la movilización.
Son 25 millones las personas que no tienen acceso a la salud por falta de un empleo formal y el régimen subsidiado es pagado por los pocos trabajadores con empleo formal, que cada mes aportan el 12,5 por ciento de sus ingresos, mientras las ganancias quedan en el sector financiero. Como lo denunció el periodista Daniel Coronel, una sola EPS, SaludCoop, aumentó sus activos de 2.500 millones a 237 mil millones en diez años.
Por ello es necesario salir a las calles a tumbar los decretos de emergencia social y salir a votar en blanco el 14 de marzo como una protesta contra quienes han legislado contra los trabajadores y los sectores populares y contra quienes han hecho del ejercicio de la oposición una microempresa electoral y no están en las calles luchando con el pueblo.
14 de marzo. Proteste: Vote en blanco
Toda la podredumbre del gobierno de Uribe se ha desbordado en la actual campaña electoral. Quien prometió hace ocho años acabar con la corrupción, es hoy el más genuino representante del clientelismo y el fraude electoral. Mientras el Presidente asediaba a la Corte Constitucional, presionando por la aprobación del referendo reeleccionista, la gavilla de partidos que apoyan su régimen autoritario reciclaban a los parapolíticos y a sus familiares, preparándose para un nuevo asalto al Congreso.
En todo el país está al orden del día la compraventa de votos, los acuerdos sin principios, o la amenaza descarada a los más pobres de excluirlos de Familias en Acción (el partido asistencialista de Uribe) si no votan por los candidatos del Presidente.
Frente a esta inocultable realidad los trabajadores sólo tenemos como alternativa darle continuidad a las jornadas de lucha de febrero, al tiempo que expresamos nuestro repudio a la corrupción parlamentaria en las propias elecciones. Ese es el sentido de la política impulsada por el Partido Socialista de los Trabajadores de votar en blanco el 14 de marzo.
Muchos trabajadores, jóvenes estudiantes, desempleados o campesinos desplazados, que ahora se sienten también defraudados por la actuación política de los parlamentarios del Polo, sus conciliadores dirigentes sindicales, o la corrupción de la Alcaldía de Bogotá, están encontrando en el voto en blanco la posibilidad de manifestar positivamente su descontento, organizarse políticamente y participar en la movilización contra el régimen.
Súmate a la campaña, reúne a tus compañeros de trabajo y estudio y difunde la consigna: ¡Proteste: vote en blanco!