Carcoma


El Mundial: negocio redondo
Durante más de un mes la burguesía mundial ha distraído a millones de personas cuyo único deporte es apretar los botones del control remoto. De paso se deshizo de todos los televisores que se van a dejar de producir ahora que los fabricantes impondrán la TV digital y las pantallas LED. Es el Mundial de Fútbol, el gran negocio de los corruptos burócratas de la FIFA, traficantes de sedes, espacios de publicidad y jugadores. Para colmo, la calidad de juego es cada vez peor. Qué más se les puede pedir a estos muchachos que piensan con los pies. Pelotudos.

Nación contra nación: banderas piratas
Además de buen negocio, el fútbol espectáculo logra despertar el sentimiento nacionalista. Ricos y pobres agitan el mismo trapo de colores, aunque los primeros estén dejando sin trabajo a los segundos. Como Colombia no clasificó y “perder es ganar un poco”, aquí se hicieron hinchas de lo que estuviera más cerca. Lo peor de todo fue ver hinchas de EE.UU., que financia la guerra del Plan Colombia, saquea nuestros recursos y ocupa las bases militares, contra Europa, donde los trabajadores se lanzan a la huelga general. En Colombia hasta las banderas son piratas.

Las vuvuzelas: el zumbido del hambre
Lo único bueno del Mundial fueron las vuvuzelas. El zumbido de fondo de todos los partidos, recordándole al mundo que África existe. Parecía que a la multitud lo único que le interesaba era hacerse oír,  y no ver lo que pasaba en la cancha. Tal vez porque el negro Mandela vendió a su raza a los explotadores blancos hace veinte años y los hizo hinchas del mismo equipo de rugby. Ahora su heredero les llevó el fútbol. Pero el Mundial pasa y la miseria queda. ¡Goool!. Click.