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Votos en blanco, nulos y no marcados: Un hecho político significativo


Los resultados electorales son un reflejo, muy distorsionado, deforme e incluso a veces enrevesado  del proceso político real que acontece en una sociedad. Esta deformación es a veces muy grande respecto a cómo se expresan en lo electoral las contradicciones fundamentales entre clase obrera y burguesía. Existe en general una brecha muy profunda entre el nivel de conciencia de la clase obrera y los sectores populares respecto a las reales causas de su situación de miseria y explotación, respecto a sus necesidades inmediatas y concretas y a cuáles son las causas de ellas y el camino para su solución. Por ello, toda clase de promesas e ilusiones pueden hacer carrera y envilecer la conciencia de millones de trabajadores. Esa es, en últimas, la explicación para la masiva votación que obtienen entre sectores obreros y populares los candidatos burgueses.

Hecha la anterior salvaguarda, el análisis de los resultados electorales tiene de todos modos una importancia política en la medida en que muestra tendencias, expectativas y qué tanto son acogidas por millones las propuestas tanto de los partidos burgueses como de las organizaciones de la pequeña burguesía e incluso de las organizaciones revolucionarias cuando logran participar. 

La tendencia que en caso de segunda vuelta la mayoría de veces se expresa hacia un aumento del total de la votación no se produjo. Por el contrario, aumentó la abstención. Sin embargo, no podemos catalogar dicho aumento de solo un 4.76% como un hecho políticamente significativo. Una parte importante del Polo, que había obtenido el 9.15% en primera vuelta, adoptó como política oficial el llamado a la abstención. También ayudaron a la abstención los factores climáticos y el desarrollo del mundial de fútbol. Pero la razón fundamental de ella fue la apatía y desinterés de los electores ante una contienda que consideraban prácticamente decidida desde primera vueltan, la falta de diferenciación de los dos candidatos respecto a muchas de las políticas del actual gobierno y el estilo indeciso y vacilante de la campaña de Mockus para segunda vuelta. Si unimos todos los factores que actuaban a favor de la abstención tenemos que decir que su aumento real fue muy poco significativo.

Santos logra un aumento significativo de 2.250.000 votos aglutinando en torno a sí a la gran mayoría de la votación de los candidatos de otras fracciones de la burguesía en primera vuelta: Vargas Lleras (1.471.000 votos), Noemí Sanín (891.000 votos), Rafael Pardo (636.000). Para el caso,  Mockus logra un insignificante aumento de 468.000 votos sufriendo una derrota que sólo puede denominarse como aplastante.

Entretanto, si totalizamos los votos nulos, en blanco y no marcados obtenemos la cifra de 744.618 que representan un 5.58% del total de personas que concurrieron a las urnas lo cual, dada la disminución de votación total, representa un aumento altamente significativo respecto a la primera vuelta en la cual dichos totales fueron 473.566, es decir un 3,20%.
Quien conscientemente decidió anular su voto en esta votación el margen de anulación por error era   insignificante,quien decidió no marcar a ninguno de los dos por no sentirse representado, al  igual que quien decidió marcar blanco, expresan en forma unificada una protesta y rechazo a los programas y propuestas de ambos candidatos y a las características y contenidos del propio sistema electoral burgués, en algunos casos. Por ello consideramos esta votación como altamente progresiva.

En forma conjunta con otros sectores del Polo, nuestro partido impulsó en esta segunda vuelta la votación en blanco. Consideramos que tal táctica permitió, en muchísima mejor forma que la abstención, una expresión activa de rechazo a las propuestas de ambos candidatos. Hacia adelante queda planteada la tarea de impulsar las tareas de lucha y movilización que permitan enfrentar los planes y programas del entrante gobierno, en forma unificada también con quienes llamaron a la poco productiva táctica abstencionista.