El Socialista 587


Contenido
Editorial: Viva la resistencia armada del pueblo iraquí
Nacional: Un año de gobierno de Uribe: manwo fuerte, corazón de acero
Democrático Paramilitares: desmovilización o acuertelamiento
Economía Las implicaciones del Tratadode Libre Comercio
Magisterio: El avance del modelo neoliberal en la "revolución educativa" de Uribe
Internacional Irak: fortalezcamos las resistencia para derrotar al invasor
Brasil: Lula gobierna para el imperialismo y ataca a los trabajadores
California EE.UU: Los Janitors en pie de lucha

 

 
 

Editorial

Fuera las tropas imperialistas de Irak
Viva la resistencia armada del pueblo iraquí

En reciente conferencia nuestra organización internacional votó impulsar una campaña por la derrota del imperialismo en Irak. El siguiente es el texto de la declaración que proponemos sea discutida en las asambleas de trabajadores, organizaciones estudiantiles y de masas para fortalecer la campaña y concretar acciones de movilización.

Las organizaciones obreras y populares de diversos países que suscribimos este pronunciamiento, más allá de las diferencias políticas que podamos tener, coincidimos en que es un deber insoslayable, de los trabajadores y los pueblos de todo el mundo, solidarizarnos con la resistencia del pueblo iraquí contra la invasión de los imperialistas yanquis y británicos.

Desde el inicio de la guerra, sectores importantes del pueblo iraquí no se hicieron ninguna ilusión de que las tropas anglo-yanquis vinieran a liberarlas del régimen de Saddam Hussein. Para muchos iraquíes estaba claro, que los bandidos imperialistas venían a despojarlas del petróleo. La democracia que ofrecía Bush, era la entronización de un régimen títere al servicio de los yanquis.

El imperialismo justificó la guerra, pretextando que Saddam era una amenaza para la región por las armas de destrucción masiva que supuestamente poseía. Ahora que ocuparon Iraq y las armas no aparecen, con gran cinismo diversos voceros del imperialismo reconocen que sólo fue un pretexto para lanzar la agresión. Ante la decadencia crónica del imperialismo norteamericano (que se expresa en el curso recesivo de su economía), Bush escogió un país desangrado y debilitado por 11 años de bloqueo imperialista bajo la mampara de las Naciones Unidas y por los bombardeos periódicos de ingleses y yanquis, para asegurarse el control de una cuota muy importante de las reservas mundiales de petróleo y darle una lección a todos los pueblos del mundo y a sus rivales imperialistas de Europa de que la voluntad de Washington es la ley.

Los bombardeos indiscriminados y la masacre de la población civil a medida que las tropas imperialistas ocupaban el país, pusieron en evidencia una vez más los métodos genocidas que utiliza el imperialismo para imponer sus designios. La amenaza contra los pueblos de la región no era el régimen de Hussein, sino la voracidad del imperialismo, que no vacila en utilizar los mismos métodos fascistas que emplea el ejército sionista para aterrorizar a la población palestina y expulsarla de su tierra. El desprecio por el pueblo iraquí y su cultura, se expresó en la complicidad de Washington con el saqueo y el vandalismo que acompañó la entrada de las tropas yanquis en Bagdad.

Los yanquis han impuesto una administración colonial, cuya principal preocupación es reactivar rápidamente la producción y las exportaciones de petróleo en beneficio de las transnacionales. No les ha preocupado garantizar los servicios esenciales para la población, pese a que son responsables del estado calamitoso en que se encuentran por el bloqueo y la guerra. La guerra y la ocupación del país han significado por eso el agravamiento de las condiciones de vida de la población.

No es de extrañar que rápidamente, casi desde el momento de la toma de Bagdad y el derrumbe del régimen de Saddam Hussein, diversos sectores de la población hayan comenzado a resistir la ocupación. Las emboscadas y atentados crecen en número día a día, expresando la desesperación del pueblo iraquí ante el abismo de miseria y sufrimientos en que lo ha hundido el imperialismo. Más allá de las direcciones que la encabezan, es una lucha armada justa contra el ocupante imperialista. No hay otra forma de expulsar al imperialismo de Iraq y el Medio Oriente.

Contra los planes del imperialismo de mantener el control de Iraq jugando con las divisiones étnicas y religiosas del pueblo iraquí, reinvindicamos el respeto de los derechos nacionales, religiosos y sociales de todos los sectores. Su unidad en la lucha antiimperialista.

La juventud y los trabajadores de todo el mundo nos opusimos a la guerra, pero al no implementar métodos más combativos de lucha, no logramos evitarla. Toca ahora movilizarse para exigir la salida de las tropas imperialistas, para sostener activamente la resistencia del pueblo iraquí y para ayudar, en la medida de nuestras fuerzas, a la derrota militar de los invasores.

Los bandidos imperialistas de Europa (los gobiernos de Francia, Alemania y Rusia) sólo se opusieron a la guerra para no verse desplazados en la rebatiña por el petróleo iraquí. Ahora que Bush y Blair se enfrentan a la resistencia del pueblo iraquí, tratan de meterse con el camuflaje de las Naciones Unidas, para hacer valer sus intereses sobre el terreno. Los únicos aliados del pueblo iraquí, somos los trabajadores y los pueblos del mundo. La expulsión del imperialismo de Irak debilitaría las cadenas con las que somete a todos los pueblos y sería un aliciente muy importante para la lucha antiimperialista en todas las latitudes del lobo. Llamamos a todas las organizaciones obreras y populares del mundo, a iniciar una fuerte campaña de solidaridad con la esistencia de las masas iraquíes.

Partido Socialista de los Trabajadores

Nacional

Un año de gobierno de Uribe: mano fuerte corazón de acero

En una suerte de esquizofrenia colectiva, los encuestados no relacionan esos indicadores con un gobierno que no tiene como objetivo la búsqueda del bienestar general de la población, sino la recuperación de las ganancias de los grandes empresarios nacionales y extranjeros, el pago de intereses y deuda a los prestamistas internacionales, la entrega de las riquezas del país al saqueo de las transnacionales y el sometimiento a los dictados del gobierno norteamericano.

Parte de guerra Durante su campaña electoral Uribe adoptó el lema "Mano fuerte, corazón grande" sintetizando así su política de guerra sin cuartel contra la guerrilla y su supuesto compromiso social. Lo primero se ha confirmado sin lugar a dudas. El fortalecimiento del aparato militar no tiene antecedentes en nuestra historia republicana, convirtiéndose en el rubro de mayor crecimiento del presupuesto nacional después del pago de la deuda (ver recuadro). El balance gubernamental no se presenta en términos de creación de nuevas factorías, extensión de cultivos, obras de infraestructura, puestos de trabajo o bienestar social. Su gestión se considera exitosa por la creación de batallones de selva y alta montaña, incorporación de regimientos de soldados campesinos, fortalecimiento de la dotación policial e inauguración de nuevos cuarteles y cárceles, o el crecimiento y coordinación cada vez más estrecha de los organismos de seguridad del Estado. Uribe se atreve incluso a increpar en público a los altos mandos del ejército exigiéndoles la renuncia si no demuestran eficacia en sus operaciones y más que imagen presidencial asume la de Supremo Comandante de las Fuerzas Armadas.

El incómodo Ministro del Interior, encargado de la política, ha pasado a un segundo plano y quien más brilla, con su cadavérico rostro de jinete del apocalipsis, es Marta Lucía Ramírez, la Ministra de Defensa. En otra época esa cartera tenía una denominación más apropiada para la situación actual: Ministerio de Guerra. Porque el balance del primer año de Uribe más que un informe político, económico y social, es un parte militar. Se confirma así que la burguesía colombiana tomó la decisión de resolver el conflicto colombiano privilegiando el garrote militar y, a partir de allí, reordenar la economía, las instituciones políticas y el conjunto de la sociedad. Es un plan que coincide con los intereses y la estrategia del imperialismo norteamericano.

La voz del amo

La prepotencia con que Uribe y sus ministros presentan sus ejecutorias ante el país contrasta con la abyecta sumisión que presentan ante el gobierno yanqui. Ya son costumbre las visitas apresuradas de los funcionarios colombianos a las oficinas del Departamento de Estado, a las de los parlamentarios gringos o en eventos de los gremios económicos gringos, con el fin de rendir cuentas, asegurar el respaldo del gobierno de Bush y alentar a los inversionistas a aprovecharse de las gangas que ofrece Colombia.

"Colombia es nuestro aliado más recio" acaba de declarar el general Richard Myers, jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.MM. de Estados Unidos, en su visita a Colombia. Poco después vendría directamente el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, el mismo que ha dirigido la agresión genocida contra el pueblo iraquí. Los altos funcionarios yanquis han venido a supervisar personalmente la aplicación de los planes imperiales. EU ha suministrado ya US$2.500 millones, en los últimos tres años, a los gobiernos de Pastrana y Uribe para la guerra, lo que coloca a Colombia en el tercer lugar mundial de ayuda militar yanqui en el mundo, después de Israel y Egipto. A cambio de esto EU avanza en la semicolonización del país, apoderándose de los sectores más rentables de la economía, como las empresas del Estado en proceso de privatización y asegurando recursos estratégicos como el petróleo y el gas. Para la implementación de ese plan, el de Uribe ha resultado ser el gobierno ideal, el "aliado más recio", como lo demostró con su apoyo perruno a la invasión de Irak.

Esta actitud servil merece ser premiada. Es la razón por la que el gobierno de Bush ha anunciado a través de Robert Zoellik, representante comercial de EU, su disposición a un tratado económico bilateral. Temiendo que el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) se le empantane (ver artículo en El Socialista 586 y en esta edición), con la tímida resistencia que empieza a hacer la burguesía latinoamericana a través de Mercosur y las iniciativas diplomáticas del gobierno de Lula, EU trata de quebrar por anticipado la constitución de un frente de países que le exija mejores condiciones para la negociación. El gobierno de Uribe, dando la espalda al resto de América Latina, se adelantó a pedir tratado bilateral, lo que en un principio le fue negado pero ahora se le concede. Por esta vía Colombia va a entrar más rápido en la dinámica que ha llevado a México a la quiebra de su economía.

La contrarreforma permanente

Todas las medidas tomadas por el gobierno tienen como objetivo último adecuar las condiciones económicas, políticas, sociales y militares del país a los requerimientos del imperialismo y la gran burguesía. Lamentablemente, los que creyeron en el "corazón grande" de Uribe olvidaron que los ricos tienen el corazón al lado de la chequera.

En el terreno social los indicadores son catastróficos: El desempleo no baja del 20% como promedio nacional, y datos más detallados muestran como los principales afectados son los jóvenes de las grandes ciudades. Los pocos puestos de trabajo que se crean están regidos por la nueva legislación laboral, sin estabilidad ni garantías de ninguna clase, y dependen de factores estacionales como la recolección de cosechas o temporadas comerciales.

El desplazamiento forzado de centenares de miles de pobladores -como consecuencia de la violencia terrateniente y paramilitar en el campo y la declaratoria de guerra contra las organizaciones insurgentes- bate marcas mundiales y se convierte en mecanismo de presión para reducir el valor del trabajo, como ocurrió hace cincuenta años con "La Violencia".

La salud pública, por su parte, ha entrado en bancarrota, con la quiebra generalizada de los hospitales estatales. El golpe definitivo es la reestructuración del ISS y el proceso de liquidación de entidades como Caprecom o Cajanal.

La educación a todos los niveles vive un proceso acelerado de privatización y deterioro de su calidad, como ocurre con la entrega en concesión de los colegios con el argumento de ampliar la cobertura, la reducción de la planta docente y la contratación de los nuevos profesores en condiciones laborales cada vez más precarias. Las universidades estatales han sufrido un rudo golpe con la aprobación del Plan de Desarrollo que destinó un 12% de su presupuesto a una bolsa común por la que tendrán que competir con indicadores como ampliación de cobertura, reducción de gastos y autofinanciación.

Los servicios públicos, ya privatizados en su mayor parte, se han convertido en el principal estímulo de la inflación por el alza desmedida de las tarifas, lo que ha tenido que ser reconocido por el propio gobierno. Mientras tanto miles de ahorradores siguen perdiendo su vivienda a manos de la voracidad de los banqueros, mientras Uribe anuncia demagógicamente el estímulo a la vivienda de interés social.

Por todo esto, a pesar del esfuerzo que hacen los organismos gubernamentales y los gremios económicos para torcer las cifras anunciando que todo tiende a mejorar se chocan de bruces contra la realidad. La reactivación económica de la que hablan es la recuperación coyuntural de las ganancias de los empresarios, producto de la sobrexplotación y de las contrarreformas permanentes con las que, desde hace más de una década, viene la burguesía descargando todo el peso de la crisis sobre los trabajadores.

Un tigre suelto y el burro amarrado

El ataque de la burguesía colombiana contra los derechos de los trabajadores es parte de la ofensiva mundial del imperialismo. En otras partes del mundo los trabajadores y las masas empiezan a articular la resistencia elevándola al terreno político; el ejemplo más contundente de ello ha sido la multitudinaria movilización internacional antiimperialista contra la invasión a Irak. En Latinoamérica las movilizaciones de masas han llegado incluso a derribar sucesivos gobiernos en Ecuador y Argentina, han impedido golpes militares, como la intentona contra el gobierno de Chávez, y han empujado el péndulo político electoral hacia variables reformistas burguesas, como el gobierno de Lula en Brasil. Pero Colombia va en contravía: con la elección de Uribe a la presidencia y el régimen autoritario que está imponiendo.

En el sector privado la burguesía obtuvo su última victoria desmantelando el sindicato de Bavaria. Y en el estatal, ha logrado acorralar al magisterio, que era la columna vertebral de la resistencia, liquidar a Telecom, decretar la privatización de Ecopetrol y la desintegración del ISS, iniciando el despido de más de 40.000 trabajadores públicos.

Este ataque sin cuartel habría podido enfrentarse centralizando la resistencia (como se pudo verificar con el fuerte paro estatal de 1998) de no ser por la política capituladora de la dirección sindical mayoritaria, a cuya cabeza se encuentra el propio partido liberal, la socialdemocracia y toda la izquierda reformista. En lugar de rechazar la aplicación de las contrarreformas con la movilización, han llamado a los trabajadores a "concertar" la aplicación de las medidas. Así se fueron perdiendo inexorablemente las conquistas laborales y convencionales y desmoralizando las bases sindicales, debilitando cualitativamente las organizaciones, que hoy a duras penas agrupan el 4% de los trabajadores. Cuando la resistencia ha provocado el surgimiento de nuevas vanguardias de luchadores, rápidamente han sido asimiladas por el aparato sindical o reprimidas por todos los medios, incluído el asesinato y el amedrentamiento. Las luchas han quedado reducidas a "pelea de tigre con burro amarrado". Y la alta burocracia sindical y la mayoría de la izquierda ha sido la encargada de amarrar al burro.

El capítulo más reciente de este nefasto proceso, ha sido el fallido Paro Cívico Nacional del 12 de agosto. Ante el ataque demoledor de Uribe con la avalancha de decretos de reestructuración del Estado,el Comando Nacional Unitario (que agrupa a las centrales obreras y los pensionados) no respondió de inmediato con un Paro Nacional Estatal Indefinido, que se habría podido iniciar a partir de las instituciones directamente afectadas como Telecom, Ecopetrol, el ISS, el Sena, Contralorías, etc, sino que anunció la convocatoria del Paro Cívico para dos meses después, y luego no hizo prácticamente nada para prepararlo. El "plan de acción" se limitó a las acciones desarticuladas que los diversos sectores afectados se veían obligados a implementar y a agotadoras e inútiles reuniones de directivos sindicales. No se convocaron las indispensables asambleas sindicales de base para ganar a los trabajadores a la lucha unitaria, explicando la gravedad de la situación, y rompiendo con la política de concertación.

Esta actitud no es un simple error de la dirección sindical, sino una política conciente para impedir la recuperación de la resistencia. Así se puso en evidencia en entrevista que le hizo el diario El Tiempo a Carlos Rodríguez, presidente de la CUT, el día anterior al paro, donde declaró sin ambages que el paro no era para "polarizar al país", sino sólo un "mecanismo de presión" para buscar la "concertación", y que "los trabajadores ya no pensamos sólo en nuestras reivindicaciones sino en el desarrollo de las empresas". Ese mismo día en entrevista radial, Julio Roberto Gómez, presidente de la CGTD, anunciaba mítines, concentraciones y movilizaciones sin precisar ninguna orientación concreta, lo que evidenciaba la improvisación absoluta de la jornada. Finalmente, el flamante Paro Cívico Nacional quedó reducido en Bogotá a una jornada de protesta, en la que lo más destacado fue la marcha campesina del Movimiento de Salvación Agropecuaria, la participación de la juventud y los vendedores ambulantes, mientras en otras ciudades se replicaba la jornada, con algunas escaramuzas con la policía. Los trabajadores estatales respondieron débilmente y en la mayoría de las entidades la actividad fue normal. Ahora la burocracia sindical y la mayoría de la izquierda dedicará sus energías a la campaña electoral y la aplanadora de Uribe continuará avanzando sin encontrar obstáculos.

Por una nueva dirección

Ha quedado demostrado una vez más que la crisis de los trabajadores se reduce a la ausencia de una dirección revolucionaria. Uribe amenaza ahora con la convocatoria al Referendo, que será otro paso adelante en el desmonte de derechos de los trabajadores, congelación de salarios, disminunción de las pensiones y recorte de las libertades democráticas. Pero su objetivo central será convertirlo en un plebiscito popular a favor de su autoritario mandato mientras, en las elecciones tratan de controlar alcaldías, concejos y gobernaciones, que faciliten el avance de sus planes.

De nuevo los trabajadores tenemos el reto de unificar nuestras fuerzas para la resistencia. En este caso, exigiendo a la dirección que de prioridad a la campaña de Abstención Activa contra el Referendo y por la unidad política de los trabajadores en las próximas elecciones para apoyar a nuestros propios candidatos.

Sebastián Marlés

Recuadro 1

Presupuesto nacional: más deuda y más guerra

El gobierno ha presentado al Congreso el proyecto de presupuesto nacional para el año entrante. De un total de 78 billones de pesos los dos ejes de este son el pago religioso de la deuda externa y el aumento del gasto militar, en concordancia con el Plan de (sub) Desarrollo. Como las cifras hablan por si solas dejémoslas hablar:

El rubro más grande del presupuesto es el pago de la deuda externa, que en intereses + capital se comerá 28 billones de pesos (36% del total). En contraste la inversión "social" es de solo 9.2 billones. O sea que la banca internacional se lleva tres veces más que lo que se invierte en las necesidades sociales.

El presupuesto militar crece en un 14% para situarse en 7.8 billones que se esfuman en los bolsillos de los corruptos militares, los mercaderes de armas y las balas que asesinan al pueblo.

Los gastos en personal del estado serán de 8.2 billones y las transferencias casi 25 billones.

El ministro de hacienda dice que "somos un país pobre", pero le pagamos a los gringos y mantenemos un ejercito como si fueramos ricos, mientras el pais se cae a pedazos.

No votar el Referendo de Uribe

Otra de las promesas de Uribe en su campaña fue la renovación de las costumbres políticas. El altísimo porcentaje de abstención de los electores en Colombia y la corrupción generalizada en las entidades gubernamentales son fenómenos que se retroalimentan. El "ciudadano" tradicionalmente se ha desentendido de los problemas públicos pues llegó a la conclusión de que el Estado no le iba a resolver ningún problema. La llamada "clase política" por su parte, convirtió la actividad electoral y la administración del Estado en un negocio con el que podía acceder a jugosos contratos y negociados o, los menos ambiciosos, disfrutar de las prebendas otorgadas a los "honorables padres de la patria", en cualquiera de las corporaciones públicas. Uribe, formado en una de las corrientes políticas más corruptas del partido liberal, pretende recuperar la credibilidad de las instituciones políticas y anunció el Referendo para reformarlas.

El año pasado fue aprobada la ley para convocarlo después de negociarla...¡con la misma clase política a la que pretende reformar!. El resultado fue un engendro que ni los mismos que lo gestaron se atrevían a defender (como fue el caso de Antonio Navarro Wolf). En el se mezclaba la Reforma Política con medidas de corte fiscal pactadas con el Fondo Monetario Internacional, o la supresión de entidades de control del Estado (en contravía de la prometida lucha anticorrupción), entre otras cosas.

De inmediato se levantó un movimiento de oposición en el que han confluído desde sectores del partido Liberal hasta los partidos de izquierda, los sindicatos y organizaciones populares conformando la Gran Coalición Democrática Contra el Referendo y que llama a no votar para impedir que el gobierno obtenga el 25% del censo electoral necesario para validar la consulta.

Pero la ley de convocatoria debía ser sometida al estudio de la Corte Constitucional y al exámen de la Procuraduría. El Procurador encontró vicios en casi todo el articulado e hizo público su concepto como un mecanismo de presión de la oposición burguesa sobre la Corte. A pesar de ello y contra las esperanzas que abrigaban amplios sectores de la oposición -incluída la izquierda reformista-, la Corte terminó validando casi la totalidad del Referendo, eliminando sólo las aberraciones más evidentes, como la prolongación del mandato de alcaldes y gobernadores, con la que el gobierno de Uribe pretendía colocar a los gobernantes locales como jefes de campaña.

Hoy la convocatoria al Referendo, maquillado por la Corte Constitucional, ya es ley. Pero, como dice el dicho, "aunque la mona se vista de seda, mona se queda". El listado de preguntas tramposas conserva las medidas más reaccionarias que la burguesía y el imperialismo necesitan aplicar. Se suprimen conquistas laborales que aún conservan sectores de trabajadores -como los regímenes especiales contemplados en convenciones colectivas o leyes de la república, como es el caso de Ecopetrol y el magisterio. Se eliminan las contralorías municipales y regionales, entregando sus funciones a organizaciones privadas, lo que provocará mayor corrupción. Se ponen más obstáculos a la actividad política para garantizar el monopolio de liberales y conservadores en el control del Estado.

Pero el Referendo, además de atacar a los trabajadores, tiene como objetivo fundamental ratificar el respaldo político al gobierno de Uribe y a sus planes, convirtiéndose así en un verdadero plebiscito a favor de un régimen cada vez más autoritario.

Previendo que la campaña por la Abstención Activa vuelva a fortalecerse, el gobierno se ha apresurado a iniciar una campaña masiva de engaño a la población, a la que promete mayor inversión social a cambio de su respaldo, mientras la amenaza con aumentar los impuestos si gana la abstención o el voto No. Y como el Consejo Nacional Electoral ha puesto como tope a la inversión en publicidad $240 millones, Colombianos por el Referendo, consorcio privado que apoya a Uribe, que la tenía proyectada en $3.500 millones descaradamente ha anunciado que van a fraccionar su agrupamiento para poder garantizar la utilización de sus recursos. Hecha la ley, hecha la trampa. ¡Y esos son los que dicen lucha contra la corrupción!

Razón de más para que la campaña por la Abstención sea realmente Activa y llame a la movilización contra el gobierno y la aplicación de sus medidas. Pero el problema es que puede ocurrir lo mismo que con el fracasado Paro Cívico Nacional y quienes han llamado a la abstención olviden la necesidad de impulsar a fondo la campaña, permitiendo que se consume este nuevo golpe contra los trabajadores y las libertades democráticas. Es necesario que se convoquen asambleas de las organizaciones sindicales y campesinas donde se defina el apoyo a la abstención. Igual actividad se debe adelantar en las organizaciones populares, en colegios y universidades. La propia campaña electoral de las organzaciones de izquierda debe servir de tribuna para el llamado a boicotear el Referendo negándonos a votar. Debemos exigir al Comando Nacional Unitario y al Comando Estatal que sean la vanguardia en esta campaña.

Los trabajadores y las elecciones de octubre

El domingo 26 de octubre habrá nuevas elecciones de alcaldes, gobernadores y miembros de corporaciones públicas regionales. Ese será un fin de semana de agitada actividad electoral dado que Uribe decidió hacer votar su reaccionario referendo el sábado 25. Y lo que pudo haber sido una doble posibilidad de golpear al gobierno y su plan político y económico antiobrero está a punto de convertirse en un doble golpe a los trabajadores, por responsabilidad de las direcciones mayoritarias de la izquierda y las centrales sindicales.

La campaña contra el referendo la han limitado al llamado a abstenerse de votarlo, y han renunciado a movilizar a los trabajadores para golpear el plan reaccionario que de conjunto el gobierno está aplicando contra los más pobres del país. El levantamiento, por enésima vez, del Paro Nacional del 12 de agosto y su transformación en una lánguida jornada de protesta, es la última expresión de la política de las direcciones de las centrales de amenazar con el paro para presionar la concertación con el gobierno.

Ahora, en las elecciones de alcaldes y gobernadores, esas mismas direcciones preparan un nuevo golpe a los explotados, pues no han planteado una sola campaña que claramente se coloque del lado de la defensa de sus intereses y que levante candidatos propios de los trabajadores, para oponerlos a los centenares de candidatos de los burgueses y los terratenientes.

La campaña a la alcaldía de Bogotá del Polo Democrático Independiente, que lidera el expresidente de la CUT Luis Eduardo Garzón, levanta un programa que no se diferencia en nada de los programas de los candidatos liberales y conservadores. Frases generales sobre la "inclusión", la "participación"y la "equidad" sustituyen a las que deberían ser las banderas de la defensa de las necesidades de los millones de pobres de la capital. El discurso de Garzón está dirigido a disputar el favor de la privilegiada clase media de la ciudad a los candidatos burgueses y al propio Uribe, y no a ganar el apoyo de los pobres de Bogotá para la lucha contra la miseria y la marginación. En sus intervenciones públicas no se oye un sólo llamado a la movilización directa contra los planes del gobierno, por el aumento de los salarios de los trabajadores, por la congelación de las tarifas de los servicios públicos que ahogan a los habitantes de los barrios marginales y por la reestatización de las empresas que han sido privatizadas. De su boca no sale ningún pronunciamiento contra el incremento de las tarifas del transporte y por la distritalización de Transmilenio y las vías por donde corre, que han sido privatizadas a la fuerza. El mismo Garzón se ha encargado de aclarar en todas partes, y a propósito de todo, que su candidatura no es de la clase obrera y de los trabajadores y que buena parte de su programa será de continuidad de los programas adelantados por las administraciones burguesas anteriores. Es decir, el mismo programa de Juan Lozano, Maria Emma, Jaime Castro y Eduardo Pizano.

El programa de la campaña de Luis Eduardo Garzón no ha sido dictado por los intereses de los explotados ni por los dirigentes, o exdirigentes, sindicales que hacen parte del Polo, sino por los trepadores parlamentarios burgueses y pequeño burgueses que han copado su dirección encabezados por Samuel Moreno Rojas y Antonio Navarro Wolf. A esa campaña de colaboración de clases, que busca engañar a los trabajadores al hacerles creer que sus intereses son los mismos de los pequeños y medianos industriales, le hacen el juego altos dirigentes sindicales como el secretario general de la CGTD, Julio Roberto Gómez, y algunos miembros de los comités ejecutivos de la CUT y la Fecode.

Ese juego confuso es el que le permite a Carlos Rodríguez, presidente de la CUT, adherir abiertamente y sin recato a la campaña oficial del liberalismo que levanta la candidatura de Jaime Castro a la alcaldía de Bogotá.

La campaña de Garzón no se puede diferenciar de las campañas de los partidos burgueses no sólo porque no se lo propone, sino porque en el fondo son similares. Por ese camino sólo puede llegar a dos destinos: a un estrepitoso fracaso electoral o a una alcaldía que va a tener que aplicar los planes de la banca imperialista y de los ricos en contra de los trabajadores y los pobres, tal como está teniendo que hacer Lula desde la presidencia de Brasil.

Si la campaña contra el referendo de Uribe se mantiene en el estrecho límite del abstencionismo electoral sin avanzar hacia la movilización, y si la campaña por las alcaldías y las gobernaciones no consolida un auténtico polo de independencia de clase que levante un programa de reivindicaciones obreras y populares para enfrentar el reaccionario plan económico, social y político de Uribe, los próximos 25 y 26 de octubre vamos a dos nuevas derrotas, esta vez en el terreno de la recortada democracia burguesa.

Aún estamos a tiempo de revertir ese curso y de avanzar hacia la unidad de los de abajo. Todo depende de que sus direcciones sindicales y políticas mayoritarias giren 180 grados en sus programas y en sus políticas y se decidan a encabezar la organización y la movilización contra el gobierno y sus planes de sometimiento absoluto al imperialismo. Por esa vía si podemos derrotar el referendo reaccionario y obtener triunfos electorales que sean un paso adelante en el duro camino de la lucha por acabar con las lacras del capitalismo y la explotación.

Libertades democráticas

Paramilitares: ¿Desmovilización o acuartelamiento?

El gobierno necesita avanzar rápidamente en este proceso para presentar un éxito político en la "búsqueda de la paz", ante la ausencia de éxitos militares deslumbrantes en la guerra declarada a las FARC y al ELN; con las cuales cualquier proceso de negociación lo supedita el propio gobierno a un doblegamiento militar previo.

De imprescindibles a incómodos

Durante la pasada década los grupos paramilitares fueron factor imprescindible de la estructura del régimen político para mantener el control y la dominación en amplias regiones del país. Se postularon como un ejército alternativo para contener el avance de la guerrilla en vastos territorios y defender las propiedades de terratenientes y empresarios agrícolas, quienes generosamente los financiaron.

El avance de su fuerza de combate, que los sitúa en cerca de 13.000 hombres al día de hoy según datos de ellos mismos, unido al proceso de centralización política que desarrollaron, convirtieron a las AUC en un poderosísimo factor militar cuyo accionar ha tenido tremendas repercusiones económicas y sociales.

La dinámica del crecimiento paramilitar obligaba, en sí misma, a buscar fuentes adicionales de financiación. El control territorial de vastas zonas, en las cuales existían y se podían desarrollar cultivos ilícitos, brindó una solución inmediata y efectiva a dicha necesidad económica. Por ese camino las AUC y su alto mando terminaron involucradas en el tráfico de drogas, según acusación del gobierno de los Estados Unidos que solicita en extradición a varios miembros de la cúpula.

La expansión territorial de los grupos paramilitares y su ataque sistemático a franjas del campesinado, aduciendo que eran base de sustentación de las organizaciones guerrilleras, condujo a su vez al desplazamiento masivo de miles de campesinos pobres de fértiles zonas de colonización en las que se habían asentado en los últimos veinte años. Por esa vía, una franja de la dirección paramilitar se apoderó de dichas tierras ampliando su poder como terratenientes.

El picante plato que así se cocinó en el país tenía que tener, como último condimento, una abierta, sistemática y constante violación de los más elementales derechos de la población. Las masacres se sucedían una tras otra, cada una de ellas más sangrienta que la anterior -si ello es posible-, las amenazas a poblaciones enteras para que abandonasen los caseríos eran pan de cada día y el cacareado "Estado Social de Derecho", amparado en la rimbombante Constitución de 1991, no pasaba de ser letra muerta en un papel cada día más sucio y ajado. Por ese camino el poder del Estado, como ejercicio del poder de la burguesía y el imperialismo a través de formas institucionalizadas, iba desapareciendo aceleradamente.

Uribe: un cambio profundo

La estrategia de Alvaro Uribe, que le dio el triunfo electoral desde la primera vuelta, significaba un viraje profundo: ejercer un poder total, intentando desarrollar una guerra total, fortaleciendo inmensamente las Fuerzas Armadas de la mano y con la ayuda militar y económica del imperialismo; pero revistiendo la mano de hierro con el guante de las leyes draconianas, estatutos anterroristas, etc., aprobados en un Congreso sumiso y controlado.

Dentro de la estrategia del régimen, orientado con la política de seguridad democrática del gobierno de Uribe, los paramilitares pasaron de ser imprescindibles a ser incómodos y relativamente innecesarios. Antes, incluso, del triunfo electoral de Uribe, así lo señalaban comandantes de las propias Autodefensas Unidas de Colombia, observando que si el Ejército y las fuerzas regulares del régimen controlaban el territorio y defendían eficientemente a los terratenientes y empresarios agrícolas ellos, los paramilitares, perderían su razón de ser y ni siquiera los mismos ganaderos que los financiaban irían a estar dispuestos a continuar haciéndolo.

Repliegue ordenado y acuartelamiento

Los acuerdos ya suscritos por el gobierno y la enorme mayoría de los bloques de las Autodefensas, que plantean la concentración de los efectivos militares y su progresiva desmovilización hasta el 2005, no pasa de ser un repliegue ordenado de fuerzas; dada la confianza ganada en el plan de Uribe entre todos los sectores burgueses y terratenientes del país.

Una parte grande de los efectivos militares de base de las AUC, posiblemente, serán enganchadas por las Fuerzas Armadas para continuar actuando "legalmente" en las zonas que anteriormente controlaban "ilegalmente". Será, de todos modos, una reserva estratégica a la cual acudir por si acaso el plan global de doblegamiento militar a la guerrilla llegase a fallar o a tardar mucho.

La cúpula política y militar de las AUC, más allá de las complicaciones, argucias y retorcijones jurídicos para limpiar sus crímenes, pasará a disfrutar tranquilamente de las riquezas amasadas durante la guerra llevada a cabo y fortalecerá políticamente la estrategia de hacer del plan de Uribe el modelo de poder en las próximas décadas en el país.

El acuartelamiento de los grupos paramilitares está, en últimas, al servicio de fortalecer políticamente el plan de doblegamiento militar de la guerrilla para obligarla, a la vez, a una negociación bajo condiciones de rendición. Dependerá del avance de dicho plan que el acuartelamiento y "desmovilización" de los paramilitares se consumen de aquí al 2005 o, por el contrario, sean nuevamente llamados a la primera línea de combate para mantener el orden y poder burgués-terrateniente en el país.

Armando Barrera

 

ECONOMÍA

Las implicaciones del Tratado de Libre Comercio

En nuestra anterior entrega (El Socialista N°586) enunciábamos las implicaciones expoliatorias del ALCA para los países latinoamericanos. En esta nos concentramos en las consecuencias para los trabajadores y nuestra política frente a este engendro imperialista.

"Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va desde el Polo Ártico hasta la Antártica. Libre acceso sin ningún obstáculo ni dificultad para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio".
Colin Powell, secretario de Estado de los EEUU

Este comentario pone en evidencia que la política del imperialismo no tiene como objetivo impulsar, por la vía de una supuesta libertad comercial, el desarrollo de los países de América Latina. Al contrario, tal como ocurrió en México (ver recuadro) el ALCA provocará la ruina del agro y las principales industrias nacionales.

Como borregos al matadero

Muchos trabajadores se preguntarán entonces, por qué si esta política imperialista llevará a nuestros países a la profundización del saqueo y a la recolonización en condiciones absolutamente desventajosas, por qué las burguesías y sus gobiernos, o por lo menos sectores de ellos, no se oponen al ALCA sino que van todos en fila como borregos al matadero peleándose entre ellos por pasar primero. La respuesta es política y está implícita en la pregunta. Pues precisamente porque se trata de borregos. Las burguesías latinoamericanas y sus gobiernos han sido tradicionalmente dependientes y mendicantes, fieles ejecutores de las políticas imperialistas, especialmente norteamericanas. Pero la actitud actual de estos no es más la misma clase de sumisión. Desde la caída de la mayoría de lo que los socialistas llamamos los Estados Obreros (es decir los países donde la burguesía y el imperialismo fueron expropiados) como la Unión Soviética y los países del este europeo, el imperialismo mundial y específicamente el yanqui se encuentran en una situación de fuerza sin precedentes.

En términos gráficos podemos decir que pasaron del jeep a la aplanadora: nada se les resiste y lo que pretende detener su marcha es aplastado, incluso a sangre y fuego como lo muestra el ejemplo de Irak y Palestina. Las burguesías latinoamericanas y muchos sectores políticos, sociales y hasta sindicales, frente a esta situación, han tomado una actitud pragmática: "Ante semejante aplanadora no podemos pretender el objetivo utópico de oponernos y resistir. Por el contrario debemos tratar de acomodarnos lo mejor posible", se les escucha decir. O más aún "estas políticas son inatajables, lo que hay que hacer es ver como logramos regatear algo". Incluso en su afán de regatear a veces alzan la voz. Pero siempre lo hacen de rodillas. Por eso no es de extrañar que la delegación del gobierno colombiano a las "negociaciones" secretas sobre ALCA no incluya ni un académico, ni un representante de las organizaciones sociales y mucho menos sindicales, pero en cambio incluye a los abogados de las compañías transnacionales.

Adicionalmente hay una razón económico-social por la cual las burguesías no se oponen al ALCA: Saben que podrán descargar el peso de las nuevas condiciones económicas en los hombros de los trabajadores. Así fue con la apertura económica gavirista. La burguesía no fue la que finalmente pagó los platos rotos de esa política sino que por medio de la reforma laboral de ese entonces, la ley 50 del 90, acabó con la estabilidad laboral, la negociación colectiva, la retroactividad de las cesantías y otras conquistas. Por otro lado con la ley 60 del 93 reestructuró el estado dejando sin garantías laborales a estos trabajadores y con la ley 100 del mismo año privatizó la salud y las pensiones. Con el ALCA está sucediendo lo mismo. La "Reforma Laboral" (ley 787 de 2002), la nueva reforma pensional (…) la congelación de los salarios del sector público y la reestructuración del Estado preparan el terreno no solamente para la inversión extranjera sino para que la burguesía nacional realice su plan de ajuste a costa de los trabajadores y el pueblo, recortando derechos laborales y sociales. Ya se ha calculado en de 4 a 7 billones de pesos lo que los capitalistas nacionales ganan con estas reformas al año, metiendo la mano al bolsillo de los trabajadores y sus familias. A nivel latinoamericano la situación es similar. Todos los gobiernos de la región, incluyendo el de Lula en Brasil, están avanzando en la aplicación de estos mismos planes para crearle a sus burguesías nacionales y a los capitales extranjeros las mejores condiciones posibles. Y en todos los países avanzan los recortes a los derechos laborales y sociales de los trabajadores y el pueblo, profundizando los planes de superexplotación y saqueo. Las burguesías latinoamericanas y sus gobiernos han aceptado sin chistar su papel de perros falderos del capital imperialista y están plenamente satisfechos con las migajas que caen de la mesa de sus amos y con lo que le sobreexplotan a los trabajadores y los pueblos de la región.

Nuestra política

Los socialistas no pensamos que el ALCA sea inevitable, así como no creemos que el capitalismo sea el orden natural de las cosas. Por eso no hacemos eco a los argumentos de los sectores de la burguesía, del gobierno y de algunos sectores que incluso dentro del movimiento sindical y popular ven el ALCA como un hecho inatajable y plantean que lo que tenemos que hacer es "negociar en mejores condiciones y acomodarnos lo mejor posible."
Nos distanciamos también de aquellos que manifiestan oponerse al ALCA pero se cuelgan del carro de algunos sectores burgueses, tratando de convencerlos de lo malo que es el ALCA, cuando estos lo único que pretenden es vender el país regateando acuerdos más favorables. El senador Jorge Robledo hizo una excelente sustentación de lo nefasto del ALCA en el debate del congreso, pero la organización política que representa, el MOIR, saca conclusiones equivocadas de este análisis cuando plantean que en defensa de la "soberanía nacional" los trabajadores, los campesinos y el pueblo pongamos el pecho para defender los intereses de una supuesta "burguesía nacional" que nos explota igual o peor que la extranjera y que se ha beneficiado de todas las políticas antisociales de estos gobiernos. Esta política es compartida por todas las vertientes del MOIR, el Polo Democrático y amplios sectores del movimiento sindical como lo demuestra la declaración sobre el ALCA suscrita por diversas personalidades y sectores que van desde Eduardo Sarmiento Palacio y Piedad Córdoba del Partido Liberal y José Gregorio Hernández del Conservador, pasando por los dirigentes del Polo Democrático y los MOIRes, hasta dirigentes sindicales como Julio Roberto Gómez de la CGTD y Miguel Antonio Caro de la CUT.

Allí no se habla ni una palabra de oponerse al ALCA sino de exigir "la suspensión de la toma de decisiones hasta cuando se realice una consulta popular y se logre el acuerdo mancomunado de las nacionales latinoamericanas". Más adelante plantea "constituir un gran movimiento", pero no para oponerse al ALCA sino "que clarifique los peligros que implica el ALCA, organice las distintas fuerzas y promueva diferentes acciones, entre ellas un foro (!!)… como inicio de una campaña de divulgación".

Los socialistas estamos de acuerdo con la más amplia unidad de acción contra el ALCA, incluso con sectores de la burguesía. Pero no en el marco de la defensa de la "producción nacional" sino en el marco de la oposición total al ALCA y a las reformas económicas antisociales. Y oponerse al ALCA no en la búsqueda de un modelo de desarrollo capitalista "más humano y más social" sino en el combate contra la explotación capitalista. En este sentido consideramos que la lucha frontal contra el ALCA debe darse a nivel latinoamericano con la movilización por un programa que incluya: No firmar ningún acuerdo; no pago de la deuda externa; renacionalización de las empresas privatizadas, la banca y el comercio exterior; unificación de regímenes laborales por lo alto, con plenas garantías de asociación y negociación; reformas agraria y urbana.

Manuel Agón

RECUADRO

El antecedente del TLC

El área de libre comercio de América del Norte entre EEUU, Canadá y México, conocida como TLC o NAFTA ya lleva casi diez años de aplicación. Contiene los mismos ingredientes que hoy se pretenden extender a toda Latinoamérica: reducción a cero de los aranceles, libertad de circulación de capitales, levantamiento de todas las restricciones laborales, ambientales, tributarias, jurídicas, etc, tribunales especiales para solución de conflictos, privatización de todo. Los cantos de sirena que planteaban que sería la salvación de la economía mexicana, pronosticaban una alta inversión extranjera productiva en México, aumento del empleo, mejores salarios, aumento de las exportaciones mexicanas, incluyendo las agropecuarias.

Los resultados hoy no pueden ser más contundentes: antes del TLC la balanza comercial entre México y sus dos socios era de 581 millones de dólares a favor de México mientras que hoy es deficitaria en más de 2.000 millones de dólares. Lo que exporta México son productos secundarios cuyos precios y comercialización están controlados por las multinacionales norteamericanas. No se produjeron las anunciadas inversiones productivas sino inversiones especulativas que se retiraban al menor indicio de inestabilidad (capitales golondrina). No ha habido más ni mejores empleos, sino empleos en condiciones de semiesclavitud en las maquilas. No ha mejorado el nivel de vida de la población mexicana. Por el contrario se duplicaron los pobres del campo.
El levantamiento de regulaciones ambientales ha conllevado el saqueo de los recursos naturales, la destrucción del medio ambiente y la depredación de amplias zonas del país.

MAGISTERIO

El avance del modelo en la "revolución educativa de Uribe"

Bajo la promesa de emprender una "revolución educativa", el gobierno de Uribe Velez persuadió a los colombianos de la necesidad de introducir cambios en el sistema educativo e impuso lesivas medidas contra los maestros, estudiantes y padres de familia. Estas medidas, entre otras, son:

-La flexibilización laboral entendida como disminución del salario, pérdidas de garantías laborales y exclusión.

-La flexibilización curricular, decreto 230. Evaluación, evaluación y más evaluación.
-Implementación de la jornada única, la permanencia mínima de 6 horas en el colegio, la disminución de los días de vacaciones, los descuentos por participar en actos masivo sindicales o políticos.

-Requisitos administrativos como el seguimiento a los maestros por parte del "inmediato superior, de cumplimiento a través de la inspección directa a las clases, controles de entrada y salida, planillas de asistencia firmadas, remisión y/o desvinculación de los docentes "sobrantes".

Estas medidas no constituyen una "revolución educativa", tampoco es una reforma positiva. El gobierno de Uribe Vélez realmente lo que esta haciendo es continuar el desmonte de la función social del estado iniciada con la constitución del 91 e impuesto por el FMI y el BM. para garantizar el pago de la deuda externa por parte del Estado colombiano al sistema financiero internacional.

La ley 715, la descentralización de la educación, el nuevo estatuto de profesionalización docente, las medidas contra el sistema prestacional y pensional de los maestros y la flexibilización laboral son políticas que de conjunto apuntan a la privatizacion, a la entrega de la educación publica al mercado y a desmontar y desconocer los derechos conquistados a lo largo de decadas de movilización, luchas y huelgas. Desde el punto de vista legal este proceso se inicia con la ley 29 y 91 del año 89, continúo con la nueva Constitución Política del 91, se desarrolla con la nueva ley general de educación sancionada por el gobierno de Ernesto Samper en 1994 y con el desmonte de la profesión docente, decreto 1278.

Este proceso continuo de desmonte y contrarreformas al sistema educativo colombiano no es único. En los últimos 10 años los países industrializados también han sometido sus sistemas educativos a este mismo proceso de contrarreformas. Coincidencia, casualidad. ¡NO!. La semejanza de las políticas educativas neoliberales desarrolladas en el mundo capitalista globalizado no deja duda de que forman parte de una estrategia bien pensada y calculada.

La educación como servicio publico de la era industrial da paso a un "nuevo paradigma educativo" que se basa en la estandarizacion, el modelo de la era de la información, cuyá prioridad pasa a ser el logro de la eficiencia para responder a las necesidades del mercado, a la vez que promueve entre maestros y estudiantes un pensamiento acrítico, resignado, mediante el control ideológico, político y sindical.

En Colombia, Uribe llama a su contrarreforma "La revolución educativa"; En España, Aznar la llama "Ley de Calidad de la enseñanza"; En Inglaterra, el gobierno de Tony Blair publico hace un año el "Libro verde de diagnostico y reflexión". Todos coinciden en una cosa: "la valoración del esfuerzo y de la exigencia son las condiciones básicas de la calidad del sistema educativo". Por supuesto calidad entendida para aquellos que asuman la presión de la competitividad con un diseño de "cultura escolar": Católica, jerárquica, competitiva y reproductora.

Más de una década de traiciones: de la dirección de FECODE

Mientras miles de maestros nos movilizamos durante los últimos años contra el avance del modelo neoliberal y su nuevo "paradigma educativo" en movilizaciones gigantescas contra los gobiernos de Ernesto Samper y Andrés Pastrana. Mientras miles de maestros resistían en sus departamentos, con huelgas heroicas y aisladas por la dirección, la dirección de FECODE imponía a los maestros un método de negociación desastroso, la concertación, que condujo a la entrega y perdida de cada una de los derechos conquistados por los maestros en décadas anteriores.

Si bien es cierto que el imperialismo y los últimos gobiernos son los responsables directos de las políticas que hoy nos afectan a maestros y estudiantes la actual dirección de FECODE y los dirigentes del magisterio (Dussan y compañía) que hoy se encuentran en el senado y en la CUT son cómplices de estas políticas. Primero persuadieron a los maestros de la ley 91 y la entrega de la retroactividad en las cesantías a cambio del Fondo nacional de Prestaciones; posteriormente, concertaron la ley 60 y la ley 115 y hoy nos quieren convencer de que los responsables somos los maestros que "no queremos luchar".

Que la dirección rompa con la política de concertación

En el magisterio como en el restos de los trabajadores estatales la crisis sindical y política se reduce a la crisis de su dirección, a la ausencia de una dirección revolucionaria. Nuestras organizaciones sindicales deben romper con la política de concertación, con el gobierno y con el congreso y ponerse al servicio de concientizar y organizar a los maestros y estudiantes para luchar y retomar el camino de movilización y la huelga para enfrentar el plan de Uribe y el Fondo Monetario buscando la unidad con los demás sectores en lucha.
Es necesario reorganizar los dindicatos desde la base, democratizando las decisiones para reculerar la confianza de los maestros en la organización y la lucha.

Zeve.

Resolución de Asamblea de Delegados de la ADE

El 25 y 26 de julio se realizó la II asamblea de delegados en lo que va del año. Después de un fuerte debate sobre la política de la dirección de Fecode y la Asociación Distrital de educadores (ADE), se probo esta resolución por mayoría.

"Exigir a la dirección mayoritaria de FECODE que rectifique la política de conciliación que ha venido implementando y por tanto rehacer el plan de desarrollo en su totalidad, la evaluación cualquiera sea su dominación en cuanto conduzca a cualquier tipo de sanción, el hacinamiento de estudiantes, la congelación salarial, la eliminación a los régimenes especiales y sus distintos componentes y la política tramposa de convertir a los trabajadores en accionistas de las empresas en quiebra".
Aprobada por delegados del PST, PC, PTC. ,MOIR, Presentes por el Socialismo e independientes.

Elecciones en magisterio de Antioquia

Unidad contra la política de concertación de la dirección de ADIDA

Activistas de Dignidad Obrera, Revista Octubre, Pedagogía y Dialéctica y del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), han unido esfuerzos para presentar una lista a las elecciones del Sindicato regional con una plataforma política que tiene como eje la lucha contra la política de concertación con la que está dirigiendo el magisterio la dirección de ADIDA.
Estos son apartes de la intervención de César Julio Hernández, candidato de la plancha No 10 para la Junta Directiva de ADIDA impulsada por la coalición mencionada.
"Ante la pretención del Estado de controlar o liquidar a ADIDA y Fecode, llamamos a forjar el sindicaro único de trabajadores de la educación, con un programa que se base en la independencia frente al gobierno y el régimen, sus partidos políticos y las iglesias; qe ponga al frente no el pacto social sino la movilización; que reivindique la huelga y la contradicción; que reivindique la huelga y la contratación colectiva; que supere el lobby parlamentario y la demandititis; que maneje con transpasrencia y austeridad los recursos económicos del magisterio sindicalizado; que se aparte de las prácticas clientelistas, gamonales y burocráticas y promueva la formación sindical, ideológica y política al servicio del pueblo y la nación en construcción; que apunte a recueperar la confianza y credibilidad de la base en la dirección.

Los estudiantes se movilizan y el régimen reprime

El pasado 12 de agosto los estudiantes del I.E.D. Santa Bárbara de la localidad 19 (Ciudad Bolívar) en Bogotá, convocados por su Consejo Estudiantil, decidieron participar en la jornada convocada por las centrales obreras.

Desde la semana anterior, discutieron acerca de los objetivos del paro y tomaron la decisión de realizar charlas y talleres con sus compañeros de la jornada de la mañana, elaborar pancartas contra la privatización y la política del gobierno, para luego movilizarse en los alrededores del colegio, convocando así a estudiantes de colegios vecinos a sumarse a la legítima protesta.

"¿Quienes somos?, estudiantes!; ¿qué pedimos?, educación!; ¿qué nos dan? represión, represión y bolillo por montón". Esta consigna, se confirmó al ser disuelta la movilización con el uso indiscriminado del bolillo, de los escudos, del particular lenguaje soez de los policías de los escuadrones "especializados", contra los estudiantes secundarios, y sellando con broche de oro su "heroica" acción con la detención de dos estudiantes líderes y de un profesor quien salió en defensa de los estudiantes.

Los estudiantes tomaron la decisión de movilizarse hacia la estación de policía a exigir la libertad de sus compañeros. La presión colectiva, combinada con la oportuna acción del Rector del último colegio, de docentes del Santa Bárbara, de un directivo de la A.D.E. y del delegado sindical para los derechos humanos, logró liberar a los detenidos al final de la tarde y evitar que fueran "judicializados", como era la pretensión de la fuerza pública.
Amadeus.

INTERNACIONAL

Irak
Fortalezcamos la resistencia para derrotar al invasor

Irak sigue ocupado por las tropas imperialistas, pero la resistencia está dando golpes importantes con los cuales ha impedido la estabilización que el imperialismo necesita para saquear el petróleo y consolidar la ocupación. Sin embargo el pueblo iraquí solo no podrá derrotar y expulsar a los invasores. Se necesita el apoyo internacional de los trabajadores y los sectores que estén en contra de la política de agresión norteamericana.
Guerra mentiras y saqueo

Cuando el imperio romano necesitaba esclavos se inventaba una guerra, enfrentaba a un pueblo y a los prisioneros de guerra los convertía en esclavos.

Algo similar es lo que han hecho Bush, Blair y Aznar en Irak. El imperialismo necesitaba petróleo y se inventó una guerra. Para ello recurrió a la mentira y a la falsificación descarada.

Ya desde antes de comenzar la guerra era público que se estaban fabricando pruebas falsas para atacar.

En febrero se denunció que los documentos en los cuales los gobiernos norteamericano e inglés sustentaban que existían armas químicas, fueron preparados a manera de montaje con datos falsos.

"El informe, de 19 páginas y titulado 'Irak: su infraestructura de encubrimiento, mentira e intimidación', había sido oficialmente realizado por la oficina conjunta de inteligencia de defensa y difundido el lunes pasado. Y lo mencionó el propio secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, como parte de las pruebas que presentó a las Naciones Unidas el martes.

Entre la información copiada hay partes de un artículo académico del estudiante posgraduado Ibrahim al-Marashi, de California (EE.UU.). El trabajo de Al-Marashi, de 29 años e hijo de padres iraquíes, fue publicado el pasado mes de septiembre en la revista Middle East Review of International Affairs y no analizaba la crisis actual, sino el rearme de Irak previo a la Guerra del Golfo (1990). El profesor Glen Rangwala, de la Universidad de Cambridge, indicó que varias páginas 'están copiadas directamente' del artículo de Al-Marashi, incluidos 'os errores gramaticales y tipográficos'. (El Clarín, Buenos Aires 8 de febrero de 2003)

De otra parte el escándalo por las declaraciones del Doctor Kelly (microbiólogo al servicio de la inteligencia inglesa) a la BBC, y su extraña muerte, ratifican que existió un verdadero montaje.

El cinismo de algunos funcionarios del gobierno de Bush no tiene límites. Una vez quedaron al descubierto no tuvieron inconveniente en decir que efectivamente la guerra la habían hecho para apoderarse del petróleo iraquí:

"Hasta principios de este mes, [junio] las armas de destrucción masiva iraquíes parecían más un bluff que una certeza. Pero nadie lo decía. Hasta que hace unos días atrás, nada menos que el segundo del Pentágono, Paul Wolfowitz, afirmó que la cuestión de las armas nunca fue la principal razón de la guerra preventiva lanzada por EE.UU. para derrocar a Saddam Hussein.

Wolfowitz, mano derecha del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, encendió un volcán, que un vocero salió a apagar con el ya conocido argumento de: 'fue sacado de contexto'. Aún así el N° 2 de Defensa siguió hablando. Y expuso otra teoría según la cual (ni burocracia ni armas) 'el petróleo' fue el gran motivo para la guerra. Textual: 'Vamos a expresarlo de forma sencilla. La principal diferencia entre Norcorea e Irak es que económicamente no teníamos otra elección en Irak. El país nada en un mar de petróleo', dijo." (El Clarín, Buenos Aires 8 de junio de 2003)

La resistencia contra la invasión

A pesar de la represión y dureza de la dictadura de los invasores, el pueblo iraquí resiste la invasión. Cotidianamente se producen movilizaciones exigiendo que cese la ocupación y que las tropas salgan del país.

De otra parte hay grupos que han organizado una guerra de guerrillas para atacar a los ocupantes produciéndoles importantes bajas que a la fecha superan los 56 soldados reconocidos por el imperialismo como muertos en estos ataques, más otro tanto que aparecen reportados como muertos "accidentalmente" y más de 100 heridos. A esto hay que agregar cerca del 50 soldados britanicos tambien muertos por ataques de la resistencia

Solidaridad internacional para expulsar los invasores

La resistencia del pueblo iraquí, por más heroica que sea, tiene un límite, el enemigo es muy fuerte, utiliza todos los medios que tiene a su alcance y cuenta con la colaboración del imperialismo europeo y la mayoría de los gobiernos árabes que algunos por omisión y otros por colaboración directa le ayudan. No dejemos solo al pueblo de Irak en su lucha contra la ocupación. Desarrollemos una campaña internacional por la derrota militar al imperialismo. Recordemos que la derrota que sufrió en Vietnam fue producto de la combinación de la resistencia vietnamita por un lado y de otro de las movilizaciones a nivel internacional y en especial del pueblo norteamericano.

Antes y después de la guerra a Irak se produjeron movilizaciones multitudinarias en todo el mundo, pero estas desaparecieron como si el problema se hubiera resuelto. La invasión continúa y es preciso volver a impulsar la movilización en todos los países constituyendo comités de lucha antiimperialista que unifiquen la movilización por la derrota militar del imperialismo en Irak y la lucha contra los planes imperialistas que impulsan los gobiernos en cada país.

Son muchas las iniciativas que se pueden desarrollar: empezando con el envió de voluntarios para luchar militarmente, como se dio en medio de la guerra con los árabes que pasaron la frontera para sumarse a las filas de la resistencia; organización de fondos para fortalecer la resistencia; levantar las consignas en toda movilización de protesta, votar resoluciones en asambleas de trabajadores, estudiantes y sectores populares, etc.
Y en esta campaña es fundamental exigirle a las direcciones del movimiento obrero que se pongan a la cabeza de la misma.

Nuestra organización internacional, el Centro Internacional del Trotskysmo Ortodoxo, votó en su Cuarta Conferencia Internacional impulsar la campaña por la derrota militar del imperialismo en Irak y el Partido Socialista de los Trabajadoreslla desarrollará desde Colombia.

Alejandro Pereira

Recuadro

De la dictadura de Sadam a la dictadura imperialista

El imperialismo ha impuesto una verdadera dictadura militar. Veamos sólo algunos hechos:

Sobreos asesinatos:

“Los soldados, en su búsqueda de resultados eficaces, han cometido errores graves, como el pasado fin de semana [27 de julio]. En un allanamiento, dispararon sobre civiles en una calle congestionada en el distrito de Mansur, en Bagdad, dejando 11 muertos. Dos niños, su madre y su padre (lisiado) murieron. Un automotor se incendió y sus ocupantes civiles perecieron calcinados” (Ell Tiempo, Bogotá, Colombia, 1 de agosto de 2003.)

Los prisioneros:

“Ninguno tiene cargos reales en contra. Están clasificados como sospechosos de saqueos y vandalismo, o como leales a Sadam Hussein.

Cada día se aglomeran más prisioneros en el ardiente y sucio complejo. Viven en tiendas que ofrecen poca protección contra el sol radiante, rodeadas de cercas de alambre de púas de tres metros de altura. Duermen en grupos de 80 por tienda sobre mantas delgadas.

Cada uno tiene una pala para cavar su propia letrina. Algunos son muy viejos para abrir los 90 centímetros reglamentarios. Otros terminan abriendo huecos en sitios ya usados. La hediondez es sofocante.

‘A la imposibilidad de dormir y el abuso físico, súmeles las condiciones altamente degradantes, asimilables a torturas, y las violaciones a los derechos humanos’, dice Curt Goering, director delegado de Aministía Internacional.

Goering confirmó que la entidad recibió ‘reportes confiables’ sobre detenidos que han muerto bajo custodia ‘principalmente como resultado de disparos de miembros de las fuerzas de coalición’”. (El Tiempo, Bogotá, Colombia, 3 de agosto de 2003.)


Brasil
Lula Gobierna para el imperialismo y ataca a los trabajadores

Pasados los primeros seis meses del gobierno de Lula, ha quedado claro que éste está al servicio de los intereses del imperialismo porque está aplicando fielmente los planes que dicta el Fondo Monetario Internacional, incluso enfrentando y reprimiendo las movilizaciones de los trabajadores que resisten.

¿Transición a dónde?

Lula fue elegido por las masas con la expectativa de que realizaría cambios en favor de los pobres, pero está gobernando para las transnacionales y para la burguesía. El argumento con el que Lula pretende justificar la aplicación del plan imperialista es que hay que hacer una transición del neoliberalismo a un “capitalismo democrático”. Sin embargo es una transición muy extraña porque lo que está haciendo es profundizando las medidas “neoliberales” de su antecesor Fernando Henrique Cardoso. Está aplicando un plan similar al ejecutado por el gobierno “neoliberal de Uribe en Colombia, quien es reconocido como el mejor aliado del imperialismo en el continente.

La igualdad, pero en la miseria

Los trabajadores brasileños se están movilizando, y para enfrentar esas movilizaciones Lula está haciendo la misma maniobra que el gobierno de Uribe. Dividiendo a la población, haciendo campaña contra los trabajadores estatales, afirmando que son unos privilegiados que tienen en crisis a las empresas del Estado por sus altos salarios y conquistas convencionales. Así lo expresó Lula en un Seminario sobre la Agricultura Familiar en Santa Catarina el 24 de julio:

“El sector privilegiado no se conforma con la propuesta de reforma. Porque tiene gente, que en un país donde tiene 40 millones pasando hambre, en un país donde el salario mínimo es de R$ 240 [80 dólares], tiene gente que hace poco se pensionaba con 17 mil, 19 mil, 20 mil y 30 mil reales”

Es el mismo cinismo del gobierno colombiano de Uribe cuando intenta demostrar los privilegios de los trabajadores de Ecopetrol o Telecom, señalando las cifras de la alta burocracia para decir que esa es la situación generalizada de todos los trabajadores. Estos gobiernos buscan la igualdad de los trabajadores, pero por abajo. La igualdad en la miseria.

El plan del FMI va muy bien, pero la situación de los trabajadores empeora

Los ejes del plan de Lula, o para ser más precisos del FMI, son: eliminar las conquistas de los trabajadores privatizando la seguridad social y las empresas estatales para entregárselas a las transnacionales, y aumentar impuestos a los pobres para pagar la deuda externa. Eso se concreta en los proyectos que está preparando de reforma a la seguridad social, reforma laboral y reforma tributaria. Además del plan de decretar la “autonomía” del Banco Central para que pueda ser controlado directamente por el imperialismo.

Sobre esto último el sociólogo norteamericano James Petras afirma que (…) “todos, incluso Celso Furtado, hablan de su privatización, poniendo al frente a un ex gerente del Banco de Boston que hizo la gran estafa a los ahorristas argentinos.” (Entrevista a Mario Hernández, publicado en rebelión.org)

Lula firmó una carta de intención con el Fondo Monetario Internacional en la que se compromete a cumplir con el pago de la deuda externa.

Un ejemplo concreto de cómo el eje de Lula es gobernar para el imperialismo está expresado en el cumplimiento de pago de la deuda externa por un lado y, por otro, en el desmejoramiento de la situación de los trabajadores.

“De enero a mayo de 2003, el gobierno federal, los estados y municipios ‘economizaron’ R$37 mil millones [de reales] para pagar la deuda pública interna, lo que significó 5.73% del PIB (antes más que los 4.25% impuestos por el FMI), como siempre, eso no fue suficiente para pagar los mismos intereses de la deuda externa que ascienden a 65.3 mil millones que corresponden al 10.12% del PIB.” (Maria Lúcia Fattorelli, publicado en Opinión Socialista N°154 de julio 10 de 2003, semanario del Partido Socialista de los Trabajadores Unificado, PSTU).

La situación de los trabajadores y campesinos pobres antes que mejorar empeora: (...) de 10 millones de empleos prometidos, ninguno da la cara. Más de 580 mil trabajadores están desempleados. La reforma agraria que saldría simplemente con una firma, solo ha asentado a 4 mil [campesinos] sin tierra. El hambre cero —que haría que todos comieran tres raciones diarias— atiende solo a 50 mil de los 48 millones de pobres. Los salarios perderán 14.7%. (...) (Idem)

Los primeros seis meses de gobierno de Lula registraron un fuerte crecimiento del desempleo en el país. Con una tasa record de desempleo registrada en junio (13%) por el IBGE (Instituto Brasileño de Geografía y Estadística), el número de personas desempleadas pasó de 2.292 millones a 2.735 millones entre enero y junio de este año. Eso representa un aumento de 443 mil personas que están buscando trabajo. En diciembre del año pasado el número de desocupados era de 2.212 millones. (Folha de Sao Paulo, 24 de junio de 2003)

"¡Soy de lucha, soy radical, esa reforma es del Banco mundial!"

Con esta consigna, los asistentes a una plenaria de trabajadores públicos federales, recibieron a Denize —representante de la CUT nacional (de Articulación Sindical, el sector sindical de Lula en la CUT) y gobiernista— para indicarle que los trabajadores rechazaban la reforma a la previsión (seguridad social) y que están en contra de que la dirección de la CUT intente, mediante la concertación, modificar dicha reforma. Esa política de concertación fue votada por mayoría en el último congreso de la CUT.

La reforma a la seguridad social es uno de los aspectos clave del plan del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial que Lula está impulsando con el objetivo de reunir dinero para el pago de la deuda externa. Esta reforma, como copia de las que se están implementando en otros países de América Latina y Europa, aumenta la edad de jubilación, privatiza la salud, aumenta las cuotas de los trabajadores y disminuye el porcentaje salarial de la pensión entre otros aspectos. Por eso la respuesta de los trabajadores ha sido radical.

Gobierno burgués de frente popular

El gobierno de Lula está conformado por empresarios, terratenientes, banqueros y algunos ex sindicalistas. Es un gobierno donde participan dirigentes de distintos sectores de las clases sociales pero al servicio de gobernar para los capitalistas y en contra de la clase obrera, los campesinos pobres y los sectores populares.

El marxismo ha definido, a este tipo de gobiernos, como gobiernos de frente popular. Son gobiernos burgueses particulares por el hecho de que incorporan partidos o representantes de la clase obrera; son gobiernos de conciliación de clases, es decir, que los representantes de los trabajadores colaboran con la burguesía para ejecutar programas al servicio de los capitalistas y en contra de la población; surgen ante una crisis de los capitalistas que no logran colocar en el gobierno a uno de sus representantes directos; uno de sus principales objetivos es desmoralizar a las masas y llevarlas a la derrota, a la desmovilización, y son gobiernos que confunden porque se presentan como aliados de los trabajadores.

En la historia se han dado varios gobiernos de frente popular: el gobierno de Kerensky en 1917 en Rusia contra quien Lenin y los Bolcheviques prepararon la Revolución de Octubre en ese mismo año para derrocarlo y constituir un verdadero gobierno de los trabajadores: el gobierno de los sóviets de obreros campesinos y soldados. España y Francia en 1936 tuvieron gobiernos de este tipo con Largo Caballero y Blum respectivamente. Chile con Salvador Allende en 1973 y nuevamente Francia con Francoise Miterrand en 1982. Todos estos gobiernos llevaron a la derrota a las masas y cerraron procesos revolucionarios con la excepción de Rusia. Por eso la situación de los trabajadores brasileños es histórica, pueden ir a una derrota de gran magnitud si el gobierno de Lula se mantiene en el poder, o a un nivel superior de lucha y disputa del poder como no se ha conocido en ese país. Todo depende de que las masas no den tregua en la lucha por derrotar los planes imperialistas.

A derrotar el plan de Lula y el imperialismo

Los trabajadores estatales han sido la vanguardia en enfrentar al gobierno del frente popular. El 11 de Junio realizaron una movilización en Brasilia, la capital, con cerca de 20 mil manifestantes. Desde el 8 de julio decretaron una huelga nacional que se ha ido fortaleciendo en la medida en que se han ido sumando cada vez más sectores. Hasta los jueces han buscado mecanismos para participar y ahora se suman los trabajadores del Banco Central. Además los manifestantes amenazan que radicalizarán la huelga parando puertos y aeropuertos. El 5 de agosto movilizaron 70 mil manifestantes de todo el país a Brasilia para impedir que se votara la reforma pensional.

Los campesinos sin tierra no se quedan atrás, ellos hacen parte de la vanguardia en la lucha contra el gobierno ocupando haciendas y enfrentando al ejército y las bandas paramilitares de los terratenientes.

El proyecto de reforma pensional ya fue aprobado en la cámara y seguramente tendrá aprobación final, pero ahí no termina la lucha. Ésta continuará, según lo han manifestado los trabajadores.

Si los trabajadores y campesinos logran derrotar las reformas del plan imperialista que está tratando de implementar Lula, es un avance importante en la lucha antiimperialista y anticapitalista. Una derrota a la política de conciliación entre las clases, que hoy se concreta en el gobierno de Frente Popular de Lula y en los proyectos de otros candidatos que en América Latina se postulan para gobernar como Lula. El exsindicalista Luis Eduardo Garzón en Colombia, por ejemplo, ha declarado que ese es su modelo de gobierno para Bogotá como alcalde, si gana las elecciones.

Los trabajadores de brasil se encuentran en una encrucijada: entre la revolución y la contrarrevolución. Hay que tener en cuenta la historia de los frentes populares y sacar todas las lecciones y definir la política que favorezca la lucha de los trabajadores.

El gobierno del Frente Popular de Blum, en Francia en 1936, llevó a la derrota de la revolución que se estaba gestando en ese país. Triunfó la contrarrevolución. Igual suerte corrio la revolución española de 1936 con el gobierno frente populista de Caballero y Negrin. Se impuso la sangrienta dictadura de Francisco Franco.

El gobierno de frente popular de Allende no sólo cavó su propia tumba sino la de miles de luchadores al crearle todas las condiciones para que los militares en cabeza de Pinochet se convirtieran en verdugos de la población, imponiendo una derrota de la cual todavía no se recuperan los chilenos.

El asenso a comienzos de los '80 en Francia también fue enterrado gracias al gobierno de frente popular de Francoise Miterrand.

Si la revolución Rusa de 1917 triunfó fue gracias a que las masas derrocaron al gobierno de frente popular de Kerensky.

Los trabajadores brasileños tienen que conocer esa historia de los frentes populares y saber que en sus manos está, en buena medida la suerte del proletariado y las masas pobres del continente.

En cuanto a los trabajadores y revolucionarios de los demás países, nos corresponde denunciar sistemáticamente el régimen de frente popular y combatir las ilusiones que intentan sembrar gobiernos de ese tipo en los trabajadores.

Fernando Graco

Recuadro1

Datos de "O país mais grande do mundo"

• La población de Brasil (según estimaciones para 2001) es de 174.468.580 habitantes

• La superficie total es de 8.547.404 km²

• La república se compone de 26 estados y un distrito federal. Los estados son Acre, Alagoas, Amapá, Amazonas, Bahía, Ceará, Espírito Santo, Goiás, Maranhão, Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais, Pará, Paraíba, Paraná, Pernambuco, Piauí, Río de Janeiro, Rio Grande do Norte, Rio Grande do Sul, Rondônia, Roraima, Santa Catarina, São Paulo, Sergipe y Tocantins. El Distrito Federal incluye Brasilia, que reemplazó a Río de Janeiro como capital nacional en 1960.

• La deuda externa es de 259 mil millones de dólares que corresponde al 60% del producto interno bruto.

• La crisis social es muy profunda, con niveles de desempleo y subempleo del 50%. En la indigencia viven 50 millones de personas. El 50% de la tierra está en manos del 1% de los propietarios y hay 4.5 millones de familias sin tierra.

Recuadro1

Se necesita una dirección revolucionaria

Si los trabajadores brasileños derrotan al gobierno de Lula será un triunfo para las masas pobres de América Latina y del mundo pues mostrará que mediante la lucha se pueden defender los derechos y frenar los planes imperialistas que nos arrastran a la indigencia generalizada. Pero no será suficiente con derrotar las reformas. Es necesario luchar por tumbar al gobierno de Lula e imponer un gobierno de los trabajadores y sectores populares. Además se necesita una herramienta política. Un partido obrero revolucionario. El PT dejó de ser alternativa para los trabajadores hace tiempo, hoy está en el gobierno defendiendo los intereses del capitalismo. Por su parte el resto de la izquierda, en su gran mayoría, están en el gobierno defendiendo a Lula y justificando sus medidas.

En esa situación, ¿Qué queda para construir un partido que dirija la lucha contra el gobierno y por la toma del poder para los trabajadores en Brasil?. Hay sectores trotskystas que que se han mantenido firmes contra el gobierno del frente popular, como el Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) y la Liga Obrera Internacionalista (LOI). También está un sector de izquierda del PT donde algunos militantes de base han roto sus carnets de afiliación públicamente en las movilizaciones, están los activistas del MST (Movimiento de campesinos Sin Tierra) y otros sectores minoritarios que se oponen radicalmente al gobierno de Lula. Ni la izquierda del PT ni el MST tienen un programa socialista, pero sectores de sus bases pueden ganarse para la construcción de una dirección revolucionaria.

El proceso de Brasil es muy importante para los trabajadores de América Latina porque allí se encuentra la clase obrera más numerosa y mejor organizada y menos golpeada. Pero la lucha tiene que ser internacional y centralizada en la medida de lo posible, porque los planes son internacionales y centralizados por el imperialismo, y para coordinarla y llevarla por el camino del triunfo es necesario construir partidos obreros revolucionarios en todos los países, que sean alternativa para los trabajadores. No para colaborar con gobiernos burgueses o frente populistas, sino para colocar un gobierno obrero y construir el socialismo.

¿Qué haría un gobierno obrero en brasil? Tomaría una serie de medidas en favor de los trabajadores, el campesinado pobre y los sectores populares. No pagaría la deuda externa porque no ha sido adquirida por el pueblo y no se ha beneficiado de ella. Por el contrario ha sido un mecanismo para saquear las riquezas del país y los bolsillos de los trabajadores a través de los impuestos. Con ese dinero organizaría un plan de obras públicas para generar empleo como escuelas, universidades, hospitales, vivienda, carreteras, etc. Nacionalizaría todas las empresas de servicios y expropiaría a la burguesía nacional y a las transnacionales, expropiaría a los 27 mil terratenientes y distribuiría esa tierra entre los 4.5 millones de campesinos que no tienen nada, decretaría el monopolio estatal del comercio exterior para evitar el saboteo en el intercambio comercial con el exterior, y extender la lucha a otros países del continente para lograr la unidad de los trabajadores a nivel internacional y promover la federación de repúblicas socialistas para derrotar al imperialismo.

F.G.

California EE.UU
Los Janitors en pie de lucha

En San Francisco, cerca de 3.500 Janitors son los que asean las decenas de grandes edificios de la populosa ciudad y en estas negociaciones ha estado presente la posibilidad de ir a la huelga ante la arremetida de los propietarios de los edificios y las empresas de aseo que los contratan, quienes pretenden arrebatar conquistas que en años anteriores fueron ganadas en arduas luchas.

Después de tensas negociaciones, el jueves, 1 de Agosto, en las horas de la noche volvió a resurgir la posibilidad de la huelga cuando los propietarios de los edificios y los contratistas hicieron una nueva propuesta que en lugar de ofrecer mejoras presentó recortes en beneficios ya adquiridos. Por más de 30 años los Janitors tenían completa cobertura en el seguro de salud para ellos y sus familias. Ahora los patronos dicen que ellos deben hacer un copago de $10 dólares por cada visita al médico, $5 para drogas genéricas y $10 para prescripciones de drogas de marca. También ofrecieron un aumento de salarios de $1.30 por hora de trabajo por el tiempo que dure el contrato. Los patronos dicen que el contrato debe firmarse por 5 años.

En vista de esta situación, el 2 de agosto en la noche, los Janitors salieron a marchar por los alrededores de los edificios coreando nuevamente la consigna de la huelga. Las conversaciones se rompieron y todo parecía indicar que la huelga estaba por venir. Sin embargo el día de ayer, el alcalde de la ciudad, Willie Brand presentó una propuesta de conciliación que ha sido sometida a la decisión de los trabajadores para el día de hoy. Es importante aclarar que esta propuesta cuenta ya con la aprobación de los patronos y además con el visto bueno de los negociadores del sindicato. La propuesta de conciliación contiene un plan de recortes menos severo, que de ser aceptado por los trabajadores llevaría a la firma de un nuevo contrato.

Mike García, presidente de SEIU Local 1877, dijo que "cree que el proceso de mediación del alcalde produce significantes mejoras en las peticiones que hemos presentado el viernes en la noche". En la marcha, los Janitors le enviaron un fuerte mensaje a los propietarios de los edificios de que ellos quieren ver mejoras, especialmente en el área de la salud.

Esta lucha se enmarca en medio de una situación realmente compleja para los trabajadores en el Estado de California cuando la firma de un nuevo presupuesto se ha hecho sobre la base del recorte en todas las áreas que afectará sensiblemente a todos los empleados del Estado y los beneficios sociales de la clase trabajadora y los sectores mas golpeados por el desempleo y la pobreza.

California arrastra la peor crisis presupuestal de su historia con un déficit de $38 billones de dólares sobre un presupuesto total de $100 billones. En el acuerdo de presupuesto que se firmó en días pasados no se cubrió la suma de $8 billones lo que significa que esa suma pasara como déficit para el siguiente año con todas las implicaciones que esto contiene. El cierre de hospitales, centros de salud, escuelas y programas de ayuda para las familias de escasos recursos son el pan de cada día. Miles de trabajadores han sido despedidos y entre la población más afectada están los trabajadores negros y los inmigrantes mexicanos y de Centroamérica seguidos por los asiáticos. En la ciudad de Oakland, CA. el nivel de desempleo llega a 11% cuando a nivel nacional el índice se encuentra en el 6.4%.

La crisis de presupuesto en el estado de California es parte de la crisis de la economía de Estados Unidos y por tanto de la crisis económica mundial. El crack en el presupuesto del estado de California se produjo con la estruendosa caída del sector de la informática hace tres años, cuando se cerraron decenas de empresas y los ingresos por impuestos al estado se fueron a pique. Por supuesto que ni una palabra se dice hoy acerca del tremendo hueco fiscal que produce la inversión de millones de dólares en los campos de la seguridad y en la inversión de miles de millones de dólares destinados a las campañas para perseguir y reprimir a los inmigrantes latinos, asiáticos y del Medio Oriente, sin mencionar las grandes sumas de dinero con las que deben financiar las campañas guerreristas del gobierno imperialista en el exterior como por ejemplo la guerra en Irak y el Plán Colombia, dineros que podrían ocuparse en la creación de mas fuentes de empleo y en la inversión de programas de ayuda para las familias de escasos recursos. Tampoco se menciona el hecho de que los grandes propietarios de las finanzas, la industria, y el comercio gozan casi de plena inmunidad en materia de impuestos protegidos por las leyes con las que Bush los exonera del pago de los mismos como manera de alentar la inversión en una economía agónica.

El 6 de junio debía firmarse un nuevo presupuesto pero esto se hizo apenas a finales de julio, creando un gran malestar en el ámbito de las áreas de la salud, la educación, el pago de salarios, etc, que amenazaba una fuerte crisis en el gobierno de California. De hecho, este fue el talón de Aquiles que utilizaron los republicanos para llevar a cabo una colecta de un millón 300 mil firmas con las cuales lograron ganar la solicitud a elecciones para revocar a Davis del cargo y elegir un nuevo gobernador que los republicanos aspiran sea uno de ellos.

La AFL-CIO del lado de los patronos

California es el Estado más rico de los Estados Unidos y es uno de los pocos que aun conservan los demócratas. Las elecciones se llevarán a cabo el próximo 7 de Octubre. El gobernador ha iniciado una campaña para defender su cargo y para ello ha encontrado el apoyo de la dirección sindical de la AFL-CIO (Central Sindical norteamericana) que ha iniciado una campaña solicitándole a los representantes del Partido Demócrata en el Estado de California que no participen de ellas ni levanten ningún candidato como una forma de buscar que Davis se quede en su puesto. Esos intentos ya sufrieron un fuerte golpe el día de ayer cuando el actor de cine Schwarzenegger postula su candidatura para la gobernación de California por el Partido Republicano.

Mientras todo esto sucede, quien viene pagando las consecuencias de la crisis económica, creada por los sucesivos gobiernos republicanos y demócratas responsables de esta crisis, son los trabajadores que soportan una fuerte arremetida en todos los terrenos. La capacidad de resistencia de los trabajadores es muy limitada y está hipotecada al Partido Demócrata a través de la dirección de la AFL-CIO que está comprometida con una política de no movilizar sino hacer lobby con los demócratas en el Congreso y el Senado permitiendo que todos los planes pasen si mayores obstáculos. El papel de furgón de cola del Partido Demócrata que está jugando la AFL-CIO se profundizará con la próxima campaña electoral a la presidencia de los Estados Unidos en la cual llamaran a los trabajadores a apoyar un candidato de este partido burgués e imperialista como lo hacen ahora con Davis, en California.

Una alternativa independiente que llame a la movilización contra los planes

El movimiento sindical en este país necesita construir una alternativa independiente de los partidos de gobierno, que llame a la movilización y a la lucha directa en contra de los planes de sobreexplotación y represión contra sus trabajadores (especialmente en contra de los negros y los inmigrantes), defendiendo sus conquistas laborales y sus derechos democráticos seriamente recortados hoy día y denunciar y combatir la política de guerra, de ocupación y saqueo contra los países atrasados como Irak, Filipinas y Colombia.

G. Morichas
Desde Estados Unidos

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