Juventud

Unidad para la lucha juvenil y estudiantil

A pesar de la ofensiva ideológica de los medios de comunicación, la falta de formación política en los jóvenes y la crisis social que hacen que para la gran mayoría de los estudiantes la política sea algo ajeno a sus vidas, cada vez más jóvenes rompen con la imagen de una juventud apática, encerrada en las preocupaciones del consumo, y de un escepticismo individualista frente a los problemas de la sociedad.

Esto ha empezado a cambiar la situación del movimiento estudiantil colombiano que desde hace muchos años se encuentra disgregado, sin organización y sin orientación de cómo enfrentar los planes del gobierno para la educación. En el caso de Bogotá los estudiantes secundarios desarrollaron una dura lucha en el año 2001 junto a los maestros contra Acto Legislativo 012 que, entre otras cosas, recortaba el presupuesto educativo. Este fenómeno se extendió con la defensa de la educación nocturna y de las instituciones públicas amenazadas con el cierre como el caso del Liceo Femenino de Cundinamarca. El año pasado, los secundarios salieron nuevamente a acompañar la lucha contra el referendo de Uribe, jugando un rol importante en la derrota que se le impuso al gobierno, y este año nuevamente han salido a respaldar a los maestros en el paro de febrero y en la Jornada Nacional de Paro del 18 de Mayo.

Pero las tomas de colegios, las movilizaciones, las luchas cotidianas por libertades y espacios democráticos, por mejor calidad de la educación, y por un verdadero bienestar estudiantil, que se dan al interior de los planteles educativos, muchas veces quedan aisladas, por no contar con mecanismos de apoyo y solidaridad por parte del resto de los estudiantes y de la comunidad educativa en general. Esto plantea la imperiosa necesidad de unir todos estos conflictos, y a todos los estudiantes entorno a la defensa de la educación pública, frente a la mal llamada “Revolución Educativa” uribista que pretende terminar de asfixiarla hacinando a los estudiantes y sobreexplotando a los maestros para así dejarla finalmente en manos de los traficantes privados reduciéndola a un simple negocie.

La unidad del movimiento estudiantil

Este reanimamiento de la lucha estudiantil vuelve a poner sobre el tapete la discusión de cómo organizar y centralizar el movimiento estudiantil, tanto a nivel regional como nacional. En los diferentes escenarios de coordinación y organización como también en varios encuentros y congresos, especialmente en el pasado IV Congreso Nacional de Estudiantes Secundarios, realizado en Barranquilla los días 6, 7 y 8 de Mayo, que contó con la participación de importantes delegaciones de varias regiones del país, se vienen dando las discusiones de cómo avanzar en la concreción de la unidad de las luchas estudiantiles.

Tanto las organizaciones políticas que actuamos al interior de los estudiantes, como la mayoría de los dirigentes y líderes estudiantiles, representantes de los consejos estudiantiles, personeros y los que no pertenecen a ningún organismo de gobierno escolar, convergemos y coincidimos en la lucha por la defensa de la educación pública y en la necesidad de la unidad del movimiento estudiantil en torno a esta gran consigna.

Pero no es suficiente con llamados abstractos a la unidad. Esta hay que concretarla en hacer realidad la necesidad objetiva de una organización gremial estudiantil, que como los sindicatos combativos y clasistas de los trabajadores luche por los derechos y las reivindicaciones de todos los estudiantes, movilizando contra los planes gubernamentales, tanto contra los gobiernos locales como contra el gobierno nacional. Y que asimismo se solidaricen con los otros sectores en lucha como los trabajadores de la USO, el SENA y los maestros, y con los pueblos que enfrentan al imperialismo como el palestino e iraquí, pues solo en la unidad de los conflictos, en la movilización y la lucha directa encontraremos la fuerza para derrotar al gobierno de Uribe.

Esta organización gremial estudiantil, que se está empezando a discutir con la propuesta de construir una Federación de Estudiantes de Secundaria a nivel nacional, debe ser una organización para la lucha que sea independiente: tanto del gobierno nacional como de todos los gobiernos locales que implementan la “Revolución Educativa”; amplia: donde tengan cabida todas las expresiones políticas que estén presentes al interior del movimiento estudiantil; unitaria: que todos los miembros de la organización, tanto los organizados en alguna corriente política como los que no lo están luchen por el mismo objetivo común, la defensa de la educación pública y de los derechos y reivindicaciones de los estudiantes; democrática: que su funcionamiento sea de la máxima democracia, donde por medio de asambleas se voten las decisiones; y solidaria: que apoye y se movilice junto al magisterio y al resto de trabajadores que enfrentan al gobierno, así como exprese su mayor solidaridad con las luchas de los pueblos que enfrentan el saqueo y la opresión del imperialismo.

Las tareas de los estudiantes

Como lo demuestra el conflicto de los trabajadores de la USO, la respuesta combativa y unificada de los trabajadores y los estudiantes contra los agresivos planes del gobierno no dan espera, tenemos que comenzar a organizar desde ya la lucha por un pliego estudiantil ligado a la defensa del magisterio y de la educación pública.

Hay que empezar por fortalecer los organismos democráticos e independientes, convirtiendo a los consejos estudiantiles en los organizadores de la discusión del pliego estudiantil y de la lucha en cada colegio, coordinando con los maestros y los padres de familia la movilización unificada de la comunidad educativa.

Conformar una coordinadora amplia de todos los que estén por la construcción de la Federación de Estudiantes de Secundaria, que además de impulsar la discusión de un pliego estudiantil y las propuestas hacia la fundación de la FES mediante la publicación de boletines nacionales de discusión, acompañe y apoye todas las luchas —por pequeñas que sean—, que los estudiantes desarrollen en cada colegio. Así mismo, impulsar un plan de acción que empiece por actividades de discusión y politización del estudiantado como foros y charlas, movilizaciones por la tarifa estudiantil de $200 en el transporte público, y campañas de solidaridad con los pueblos de Irak y Palestina.

Proponemos que se ponga en discusión un pliego que contenga:

- Solución inmediata a la falta de cupos, construcción y ampliación de plantas.

- Retorno a los municipios de todos los colegios en concesión.

- Nombramiento en propiedad de los maestros por contrato.

- Dotación de los colegios que incluya servicio gratuito de restaurante, bibliotecas y laboratorios con dotación completa y textos escolares garantizados gratuitamente por el Estado.

- Transporte con tarifa estudiantil gratuita con solo presentar el carnet estudiantil.

- Garantías para la organización estudiantil.

- Eliminación de los convenios con el sector privado.

Jorge Martínez

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Organización gremial y organización política
de los estudiantes

Hasta que no se aclare cual es la relación y las diferencias entre las organizaciones políticas y la organización gremial de los estudiantes, no se superará uno de los principales obstáculos para construir esa organización única. No podemos seguir fundando organizaciones que pretenden agrupar y representar a los estudiantes de secundaria cuando se coloca como condición la adopción del programa de un partido.

Esto no quiere decir que estemos por la organización al margen de la política, o que se reprima la participación de los estudiantes en discusiones políticas. Estamos por que se respete la naturaleza de la organización gremial estudiantil, que debe defender los derechos de todos los estudiantes independientemente de su ideología, religión y pensamiento político. Pero también estamos a favor de que los estudiantes se organicen políticamente, en organizaciones, movimientos y partidos en los cuales la unidad ideológica y la adopción de un programa si es una condición. La una no excluye a la otra. Es positivo que las organizaciones políticas participen en la organización de los estudiantes, porque eso ayuda al debate y a la politización, pero es negativo cuando algunas pretenden controlar dicha organización para utilizarla como apéndice partidario.

En esta discusión se expresan dentro del Movimiento Estudiantil tres tendencias frente a la necesidad de organización estudiantil:

Los que se limitan a proponer la lucha estudiantil en el marco de la organización política del estudiantado planteando que la tarea es “combatir el sistema”, consigna que se convierte en una abstracción vacía, al no estar ligada a las luchas cotidianas de los estudiantes, con lo cual diluyen la necesidad concreta de la organización gremial, renunciando a movilizar y asumir la lucha por reivindicaciones inmediatas. Es el caso de las organizaciones maoístas que no ven importancia a la tarea de concretar la organización gremial estudiantil.

Los que pretenden construir organizaciones condicionadas a que sus afiliados se disciplinen a programas de movimientos políticos, es decir organizaciones que terminan siendo apéndices de las organizaciones políticas y manipulando a los agremiados. Como se demostró que era la política tanto de la JUCO como de la Red Juvenil, al pretender imponer en el Encuentro de Barranquilla la ideología bolivariana y “la salida negociada al conflicto armado y social” junto al “intercambio humanitario” como estrategia y posición de todos los estudiantes frente a la negociación del gobierno con la guerrilla de las FARC.

Los que proponemos una organización amplia, democrática y unitaria, donde participen las organizaciones políticas, pero respetando las opiniones y participación de todos los agremiados, y que esté al servicio de la lucha por las reivindicaciones del sector y la solidaridad con los sectores en conflicto y la lucha de los pueblos oprimidos.