Sindical

Congreso de la CGTD al servicio de la concertación

Del 27, de septiembre al 2 de octubre se realizó, en Cartagena, el congreso de la segunda central obrera del país, la CGTD, con un importante acto de instalación que contó con la presencia de más de 2.000 trabajadores venidos de casi todos los departamentos del país. Al acto asistieron los senadores del Polo Democrático Independiente Gustavo Petro y Antonio Navarro, además el actual gobernador del Valle, Angelino Garzón, quien prácticamente hizo el discurso político de instalación, acrecentando así la presencia que tiene en esta central el PDI.

Además, contó con la presencia del alcalde de Cartagena Alberto Barbosa, abogado altamente conocido por sus inclinaciones al servicio de la burguesía y quien actualmente se ha negado a solucionar el pliego de peticiones del Sindicato de los Trabajadores Públicos y Oficiales de Cartagena (Sintraofipucar), afiliado a dicha central obrera. De la misma manera el gobernador de Bolívar asistente a este congreso, Libardo Simanca, pretende ser mostrado por los dirigentes y organizadores de tan importante evento, tratando con ello de hacerle creer a todos que su presencia le da mayor valor y credibilidad a este congreso.

Luchar, no... concertar si

Si alguien esperaba que en este congreso se iba a discutir la forma de luchar contra el paquete de medidas antiobreras que tiene el gobierno de Uribe contra los trabajadores y la forma de participar de mejor manera en el Paro Nacional del 12 de octubre, se llevó una gran frustración, pues todo lo que se hizo fue señalar que el camino que iba a seguir esta central era el de la concertación.

De esto se desprende el rumbo que han seguido la mayoría de las organizaciones sindicales, cuando desde sus mismas entrañas se impulsa lo que hoy se llama el contrato sindical, es decir cambiarle la naturaleza a los sindicatos al convertirlos en bolsas de empleo que contratan con las empresas la operación y el manejo de la producción. Esto explicado en términos sencillos quiere decir que los trabajadores cuando tengan problemas de carácter reivindicativo, salarial, prestacional o de salud, ya no tendrían que acudir a su sindicato para organizar la lucha contra el patrón, ya que su aliado natural, la organización sindical se transformó mediante estos contratos en su enemigo disfrazado, ya que ahora es el intermediario entre la patronal y los trabajadores, de paso un grupo de burócratas se enriquece a costillas del sudor de sus hermanos de clase, no es exagerado afirmar que posiblemente algunos de estos burócratas ante el reclamo de algún trabajador le diga sin ninguna vergüenza: “si no le gusta, pues váyase”.

El uribismo quedó en la dirección de la central

Y para garantizar que la CGTD no enfrentará los planes del gobierno, sino que los concertará. lo que queda mejor expresado si decimos que dejará que sus políticas y la de los patrones contra los trabajadores pasen lentamente, no solo invitaron al Ministro de la Protección Social, Diego Palacio Betancourt, uno de los funcionarios mas serviles a las trasnacionales, sino que también reeligieron al actual asesor laboral de Álvaro Uribe: Mario de J. Valderrama para integrar el Comité Ejecutivo de la central, todo esto muy a pesar de que algunas voces se levantaron señalando a este personaje como un traidor de la clase trabajadora, denunciando que dicho personaje había abandonado el movimiento sindical cuando era presidente de la CGTD, para ser como lo dijimos anteriormente el consultor del presidente en asuntos laborales.

Eliminaron la D

Algunos sectores inconformes con la actuación del Comité Ejecutivo, presentaron una plancha alternativa, que fue prácticamente aplastada al exigirle un número mínimo de 30 integrantes lo que no se pudo lograr pues solo la conformaron 15 compañeros, demostrándose que todavía hay un gran camino por recorrer en la conciencia de los trabajadores, por el malestar que había en torno a Mario de J Valderrama.
Otra perla nos dejó este lamentable congreso y fue reducir sus iniciales CGT, ya nada queda de la D de democrática..

Por una central única

Algunas organizaciones sindicales filiales a esta central, que salieron inconformes con lo que allí sucedió, están pensando en la desafiliación, salida que consideramos no es la adecuada, ese no es el camino. Es necesario que se abra la discusión entre los afiliados a la CGT exigiendo el retiro inmediato del asesor laboral de Uribe del Comité Ejecutivo y que se abra un proceso de discusión con la CUT y la CTC para avanzar en la creación de una sola central en el país, que sea clasista, independiente de los patronos y el gobierno, que impulse la solidaridad y la movilización más amplia de los trabajadores, que propicie una verdadera democracia sindical, y que prohíba a sus dirigentes ocupar puestos en un gobierno burgués, y que cuando esto ocurra sea expulsado inmediatamente de las filas de los trabajadores.

Argiro