Juventud

¡Alto a la represión contra la juventud!

En los últimos meses se ha desatado toda una campaña de estigmatización y desprestigio contra la juventud y sus expresiones de organización y protesta. Los medios masivos de desinformación han sido la tierra fértil en la que se ha sembrado este desprestigio contra la juventud.

Particularmente en el periódico El Tiempo se han venido haciendo una serie de “informes” sobre la infiltración de la guerrilla en las instituciones educativas de Colombia.

Estos “informes” han coincidido con dos hechos que en las últimas semanas han conmocionado la ciudad de Bogotá. Por un lado el atentado terrorista en las rutas alimentadoras de Transmilenio, que le costó la vida a dos menores de edad y heridas a otros pasajeros. Inmediatamente los organismos del Estado señalaron a las milicias urbanas de las FARC como los autores del atentado ante lo cual dicha organización desmintió la autoría. Una semana más tarde sucedió una explosión en un edificio del centro de la ciudad en la que murieron supuestos milicianos de las FARC junto con otros jóvenes universitarios. La versión que se ha hecho pública es la de una mala manipulación de explosivos en medio de una instrucción sobre su uso a estudiantes universitarios, lo que provocó la explosión que mató a seis personas y dejó gravemente herido a un ecuatoriano que se encontraba en el lugar de los hechos.

Estos informes han ido más allá del reportaje periodístico, y han extendido toda una teoría según la cual la única explicación del aumento de la protesta estudiantil y de la radicalidad en algunas de ellas es que son provocadas por “infiltrados” de la guerrilla.

¿Infiltrados o descontentos?

Un ejemplo ha sido la combativa movilización de los estudiantes universitarios que protestaron por el asesinato del estudiante Oscar Salas, muerto por el ESMAD en medio de una pedrea en la Universidad Nacional. Las protestas expresaron la rabia en las calles, bloqueando en varias oportunidades el sistema de Transmilenio. Pero para la policía y los periodistas no significa nada la rabia que causa el asesinato de un compañero, de una forma tan impune y descarada. Para ellos solo se puede explicar la protesta como una manipulación del estudiantado por parte de “agitadores profesionales” guerrilleros.

Así mismo se ha estigmatizado la marcha universitaria nacional que desde Cartagena se dirigió a Barranquilla en apoyo a la lucha de los estudiantes de la Universidad del Atlántico, el movimiento estudiantil contra la reforma académica en la Universidad Nacional , y hasta algunas tomas de colegios que se han dado en la capital.

Todo lo reducen a una simple táctica de desestabilización del régimen en medio de la campaña electoral ejecutada por oscuros personajes con la misión de sembrar el caos.

Y hechos como los atentados en Transmilenio o la explosión en el centro de Bogotá, independientemente de donde provienen, han tenido un efecto contra los estudiantes y la juventud, pues el régimen justifica la arremetida de represión y la cacería de brujas con una supuesta ofensiva de los grupos armados, represión desproporcionada a los niveles de organización y de movilización del movimiento estudiantil.

Toda esta campaña tiene el objetivo de extender una cortina de humo que cubra y legitime el recrudecimiento de la represión contra los estudiantes y la juventud, que ha cobrado la vida de tres estudiantes a manos del asesino ESMAD y de miles de jóvenes de barrios populares como es el caso dramático de Ciudad Bolívar en Bogotá.

Y esto sucede precisamente cuando la crisis social, agudizada por el desempleo que afecta gravemente a la juventud y la arremetida de planes laborales y educativos contra los estudiantes, ha hecho que la juventud y el estudiantado reaccionen, manifestando en cada oportunidad que se presenta, su inconformismo contra la ausencia de perspectivas en esta sociedad capitalista.

La respuesta de la burguesía: más represión

Hoy en día es frecuente escuchar casi a diario, en los medios de comunicación, noticias de accidentes con armas de fuego y agresiones de estudiantes a profesores, incluso con cuchillo, en diferentes partes del país, ante los cuales sacan declaraciones de comandantes de la policía, señalando la necesidad de que cursen rápidamente el proyecto de reforma al código del menor.

Este proyecto de ley que cursa en el congreso tiene el objetivo fundamental de endurecer las penas contra los menores infractores, especialmente contra los que cometen delitos como robo o daño en bien ajeno, delitos que por supuesto están relacionados con la juventud pobre, que se ve en la necesidad de acceder violentamente a los bienes de consumo, o de desfogar toda la represión y el peso de la crisis social que pesa sobre ellos ante cada oportunidad de protestar , como se vio en el reciente paro de transportadores.

Tolerancia cero

Para el régimen la crisis de la juventud se resuelve con “tolerancia cero”, lo cual significa implantar un sistema penal que les permita judicializar a los menores de edad y aplicar penas más severas de las que existen ahora para poder controlar mejor a la juventud. El nuevo código del menor no ha sido aprobado, pero ya desde hace tiempo que se trata a los jóvenes como a delincuentes. El hostigamiento permanente de la policía, las infames UPJ (Unidades Permanentes de Justicia), los asesinatos y la limpieza social llevada a cavo por los paramilitares y la represión cada vez más abierta en colegios y universidades.

Particularmente en los colegios oficiales se ha vuelto común que la policía e incluso otros cuerpos de seguridad del estado irrumpan en los centros educativos realizando humillantes requisas a los estudiantes, muchas veces con la complacencia de directivas y profesores, desgraciadamente.

Por eso los estudiantes y los jóvenes debemos decir no más. Basta ya de estigmas y señalamientos, los jóvenes también tienen derecho a ejercer la protesta, tanto en colegios como en universidades. Debemos rechazar la creciente militarización de las instituciones educativas y la persecución a la protesta juvenil y estudiantil. Y el camino que debemos recorrer es el de la organización masiva, alrededor de los problemas concretos de la juventud y los estudiantes, las acciones aisladas de algunos grupos estudiantiles, lejos de ayudar a subir el nivel de conciencia y la radicalidad del estudiantado, desorganizan y distorsionan la lucha. Como lo ha demostrado la juventud y el estudiantado francés, es mediante la lucha masiva como se derrotan las políticas gubernamentales.

Francis